Anécdotas al volante de una artista plástica

Le gusta manejar, pero se queja del tránsito porteño
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1 de diciembre de 2001  

Josefina Robirosa, una de las mejores exponentes de la pintura argentina, compartió sus experiencias al volante.

A los 19 años su padre le enseñó a conducir en un Plymouth, en la zona de Martínez. Su primer auto lo tuvo a los 24, fue un Heinkel. "Hasta ese momento, cada vez que salíamos a la Capital, el que era mi marido y yo soportábamos las interminables esperas en Retiro para regresar en el tren de las 2.20. Cuando tuvimos el auto todo fue más fácil." Robirosa también manejó Di Tella y Fiat. En la actualidad tiene un Renault 9, modelo 1990.

Las anécdotas con sus autos son una constante. "Nunca tuve problemas con los Fiat, hasta les cambiaba las gomas y no esperaba a que viniera el príncipe a hacerlo. Pero con el auto que tengo ahora no puedo, me cuesta sacarla de abajo del baúl. Sin embargo, cualquier desperfecto lo arregla un mecánico amigo, que es especialista en Renault."

Josefina tiene buenas razones para tener este auto. "Hace 2 años decidí volver a pintarlo para dejarlo como nuevo y evitar el papeleo que significa comprar otro. Tengo horror a cambiar el auto, no me gusta perder tiempo con el tema de los papeles y soy yo quien tiene que hacer los trámites. Un buen regalo para mí sería disponer de más tiempo." La artista deja su auto en la calle toda la noche. "Desde que tengo auto, sufrí varios robos. Primero, me llevaron un Fiat de la calle Defensa; luego, un Renault 11 que habíamos dejado en un garajge mientras con Jorge Michelle (su marido) estábamos de viaje."

Pero la inseguridad siguió. "En un año me rompieron el vidrio siete veces para robarme cosas. Entonces pensé cómo contestarle a la violencia: la respuesta fue sin violencia. Así, comencé a dejar el auto abierto y nunca más me rompieron el auto, aunque le pongo una traba para que no puedan moverlo. " Cuando condujo en Houston, Texas, vivió una experiencia particular.

"Me dieron un auto con caja automática. Como no tienen pedal de embrague, terminaba con los dos pies sobre el freno, todo un papelón. Además, con mi marido fuimos a una reunión y tomé por la autopista. Al ser despistada con las indicaciones, iba muy insegura. Como mi velocidad era muy lenta para el carril sobre el que estábamos, apareció una moto enorme con un policía que hacía señas para que aumente la velocidad. Allá, si los carteles indican que la velocidad es de 60 millas, debés respetarla."

Un problema que ve en el tránsito porteño es la constante actitud de algunos taxistas que van a 10 km/h formando una hilera en la calle, "y nunca se puede doblar por donde corresponde. Hay que ponerse a la par y realizar una contravención".

La artista, que expondrá parte de su obra a partir del 8 de marzo del 2002 en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, afirmó que "cambiaría a los conductores que en las rutas o los carriles rápidos van hablando por teléfono celular y detienen todo el tráfico. Se puede conocer un país por la forma en cómo se comportan los automovilistas".

Detalles

  • Tengo el auto en este estado porque se lo presto a mi nieta y no quiero que la maten para sacarle uno lujoso.
  • Hay muchos conductores que se consideran únicos en el mundo; no ven al prójimo y se distancian permanentemente de su entorno.
  • Para mejorar el tránsito cambiaría al ser nacional.
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