Caravana por rutas nevadas

Convocados por Citroën, probamos los modelos que comercializa en el país
Gabriel Tomich
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21 de octubre de 2000  

La Patagonia se cuenta aún entre los pocos lugares del mundo que mantienen su esencia natural.

Así, entre las extensas mesetas centrales y los picos cordilleranos jalonados por magníficos lagos y glaciares, el sur de la Argentina depara paisajes de incomparable belleza.

Este privilegiado ámbito fue el que eligió Citro‘n para realizar su Caravana hasta el fin del mundo , una travesía de tres días que sirvió para recorrer más de 1000 kilómetros al comando de los diversos modelos y versiones que comercializa la marca francesa en nuestro país.

En concreto, la flota estuvo compuesta por ocho vehículos (tres Xsara, tres Xantia y dos Berlingo), incluyendo dos de la organización. Las versiones de Xsara utilizadas fueron la de 2.0 litros HDi (turbodiesel de 90 CV de potencia), 1.8 de 16 válvulas naftero (112 CV) y 2.0, también naftero y con 16 válvulas, que entrega 135 CV de potencia máxima.

Por su parte, el Xantia estuvo representado por los modelos de 2 litros naftero (16 válvulas y 135 CV) y el HDi de idéntica cilindrada, pero con 110 CV. La línea Berlingo contó con exponentes de sus dos versiones básicas: el familiar Multispace y el furgón, que funcionó como vehículo de apoyo y auxilio.

Con cierta incertidumbre acerca del estado de las rutas, debido a los fuertes temporales que azotaron la Patagonia durante septiembre, la caravana se puso en marcha en Río Gallegos para cubrir el recorrido hasta el glaciar Perito Moreno.

Esta primera etapa, de aproximadamente 340 kilómetros de extensión total, transcurrió en primera instancia por la ruta provincial Nº 5 de Santa Cruz, para luego empalmar con la mítica ruta nacional 40, que llevó a los automóviles hasta El Calafate. Buena parte de este último tramo del trayecto se cumplió sobre asfalto cubierto de hielo en el marco de un fantasmal paisaje completamente blanco.

Posteriormente, la travesía completó el resto de la etapa (aproximadamente 80 kilómetros) sobre caminos de ripio y tramos de faldeo a orillas del lago Argentino, para hacer noche en el glaciar Perito Moreno.

Tras la obligada visita a este majestuoso hielo continental eterno, comenzó la segunda etapa de la caravana: desandar el camino para retornar a Río Gallegos.

Hacia el confín de la Tierra

Por fin, desde la capital santacruceña se inició la tercera jornada rumbo a la isla de Tierra del Fuego, con punto final en Ushuaia.

Los trámites para cruzar la frontera hacia Chile y recorrer el estrecho de Magallanes en el ferry de Punta Delgada, insumieron hasta las primeras horas de la tarde.

De regreso, en el territorio nacional, ya en Tierra del Fuego, el ripio (unos 180 kilómetros) dejó paso al asfalto entre San Sebastián y Río Grande. Desde esta ciudad, luego de cargar combustible, la caravana emprendió el tramo más montañoso y de mayor altura de la travesía: la fracción de la ruta 3 que une Tolhuin, a orillas del enorme lago Fagnano, con Ushuaia. Un camino que es en su mayor parte de ripio (70 kilómetros) y que, en esta ocasión, además tenía sectores con mucho hielo.

De todas formas, salvo algunos piedrazos (clásicos en la zona) en los parabrisas y ópticas, ninguno de los ocho vehículos sufrió avería o problema mecánico alguno en toda la travesía. Ni siquiera fue necesario cambiar un neumático.

Ya en la capital de Tierra del Fuego, la llegada de la caravana Citro‘n se combinó con la inauguración de la flamante concesionaria oficial de la marca francesa, ceremonia que puso punto final a la experiencia.

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