Como en la década del 60

Gabriel Tomich
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24 de diciembre de 2009  

Llegó un nuevo verano. Miles de automovilistas aprestan sus vehículos (si no lo hizo, hágalo. Los viajes largos demandan un buen reconocimiento previo del estado del automóvil, evitando averías o accidentes) para salir a las rutas hacia los destinos turísticos de nuestro país.

Con la Autovía 2, viajar a Mar del Plata no implica tener mayores problemas de seguridad. Pero si las vacaciones están programadas en el partido de La Costa (desde San Clemente hasta Mar de Ajó) o en el eje Pinamar-Villa Gesell, otro es el cantar.

Desde Buenos Aires hasta General Conesa tenemos autovías (2 hasta Dolores, y 63 y 11 hasta esta última). Después, 50 km hasta General Lavalle por la ruta provincial 11 y otros tantos hasta General Madariaga por la RP 56 siguen siendo carreteras de una sola calzada y sin banquina asfaltada.

El primer tramo, en especial, tiene numerosas curvas grandes, cerradas y de radio variable, sin contar con no pocos puentes angostos. Demasiado peligroso si se tiene en cuenta que muchos veraneantes no son expertos conductores ruteros.

El peaje en la RP 11 acaba de subir de 8 a 10 pesos. Sin embargo, salvo el mantenimiento normal (que es acorde, dicho sea de paso), estos dos tramos de ruta, que hoy son riesgosos y verdaderos cuellos de botella en los cambios de quincena y fines de semana, siguen con una infraestructura digna de la década del 60. ¿Deben pasar muchos años más para que sean autovías?

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