Con el corazón a 8000 rpm: tecnología y diseño llevados a su máxima expresión

Viajamos con Walter Rohrl en este verdadero auto de carrera fabricado en serie, del que se producirán 1500 unidades. Acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanza 330 km/h de velocidad máxima
Jorge Pandini
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30 de abril de 2004  

MEXICO (De un enviado especial).- "¿Está listo?" Nos acomodamos en la butaca, ajustamos nuestro cinturón y dijimos que sí. Eso bastó para que el ex campeón mundial de rally Walter Rohrl hiciera tronar el motor de 10 cilindros y 620 CV a nuestras espaldas, y en menos de 10 segundos estuviésemos lanzados a 200 km/h.

Sin perder la sonrisa, nos va hablando del nuevo Porsche Carrera GT como si tal cosa, mientras la primera curva, al final de la recta principal del circuito, se acerca hacia nosotros a 290 km/h.

Aun sabiendo que quien está al volante es Rohrl, en cada centésima de segundo una duda se agranda en el pensamiento de este cronista: "¿Podremos frenar y doblar?" Aguantamos la respiración y, así sin más, el brillante conductor rebaja a unos 100 km/h y gira a la derecha sin dejar de explicarnos cada maniobra.

Cada aceleración nos pega más contra la butaca y cada frenada anticipa las curvas que el Carrera, en manos del piloto, enfrenta con una soltura sorprendente.

De pocas palabras, pero muy amable, los ojos azules de este hombre se iluminan cuando habla del nuevo modelo, el superdeportivo de la casa alemana del que sólo se fabricarán 1500 unidades.

Conoce a la perfección cada detalle del monstruo que ayudó a desarrollar desde el tablero de dibujo hasta que estuvo listo para ser producido.

Es la segunda vuelta al circuito Hermanos Rodríguez y Rohrl conversa con nosotros como si estuviese en el living de su casa, pero el pavimento sigue pasando debajo de nosotros a casi 300 km/h.

Otra vez, la parte trabada del circuito para que el Carrera GT se aferre al suelo y nuestra adrenalina esté por las nubes. Además, claro, de recibir las explicaciones del ex campeón sobre por dónde buscar la entrada a cada curva y cuál es el punto de salida para volver a pisar el acelerador a fondo.

Durante la conferencia de prensa, el presidente de Porsche AG, doctor Wendelin Wiedeking, manifestó su enorme agradecimiento a Walter Rohrl. "Le pedí que se ocupara personalmente del desarrollo del Carrera GT y estuvo trabajando en este proyecto por más de tres años."

La experiencia de Rohrl se convirtió en la guía para buscar la perfección. Más de 100.000 kilómetros de pruebas con todo tipo de condiciones fueron necesarios hasta que el auto estuvo a punto. Cada vez que Rohrl se bajaba comenzaba un nuevo desafío para el equipo de ingenieros.

Uno de ellos nos confió que un día de ensayos, en la pista de Nurburgring, los técnicos decidieron cancelar las pruebas por la lluvia. Pero el piloto alemán insistió en salir a rodar, "porque el auto debe ser exigido con todo tipo de condiciones". Llevado a límites extremos, sólo su pericia le permitió mantenerse en el asfalto. Cuando bajó en boxes fue terminante: el auto debía tener control de tracción, algo que no estaba originalmente previsto. "Nuestro único objetivo es fabricar el mejor producto posible." Y, al parecer, lo consiguieron.

¿Qué es el Carrera GT? No sólo un verdadero automóvil de carrera producido en serie para ser usado en las calles, sino una demostración de tecnología de alta performance que, con el tiempo, será aplicada a otros modelos. Un alarde de desarrollo y diseño, con el sello inconfundible de Porsche. ¿El precio? En Europa cuesta 500.000 euros.

Walter Rohrl: Tester perfeccionista que recuerda la Argentina

MEXICO (De un enviado especial).- Con la bandera a cuadros que consagraba al Porsche Carrera GT1 ganador de Le Mans en 1998 (conducido por Allan McNish, Laurent Aiello y Stéphane Ortelli) nacía la idea de crear una verdadera máquina de carreras para fabricar en serie.

Para hacerlo, la casa alemana contaba con uno de los mejores departamentos de desarrollo del mundo. Pero tenían una carta más para usar: hicieron que Walter Rohrl, famoso en las pistas por su manejo exquisito y la obsesión por la perfección, se convirtiera en la pesadilla de ingenieros y diseñadores.

Nacido el 7 de marzo de 1947, este hombre de más de 1,90 metro de altura mantiene intacta su pasión por la conducción. Y el diálogo profesional que tuvo con la veintena de periodistas de América latina se convirtió en una conversación mucho más distendida e íntima cuando lo encontramos en el aeropuerto de México mientras esperaba el vuelo de regreso a Alemania.

"Tengo recuerdos muy gratos de la Argentina. Nunca olvido el cariño y el respeto de la gente con los pilotos de rally. Es un público maravilloso que sabe de autos y tiene pasión por las carreras", dijo.

Rohrl fue campeón mundial de rally en 1980 y 1982. En el primero, ganó la fecha Argentina con un Fiat 131 Abarth del equipo oficial, del que también participó Carlos Reutemann.

Desde hace años trabaja con Porsche en la prueba de nuevos modelos y, como en sus épocas de competición, tiene una habilidad especial para entender el comportamiento de las máquinas y corregir sus defectos. Estricto en su estilo de vida, practica ciclismo todos los días y mantiene el mismo peso que cuando corría.

Además de sentarnos en la butaca del acompañante en el GT, pudimos manejar en el autódromo de México toda la gama Porsche, incluidos los 911 Turbo, el GT2 y el GT3, con indicaciones precisas de Rohrl sobre las diferencias de comportamiento de cada modelo y cómo debíamos manejarlos.

Una experiencia inolvidable.

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