Deportivo de pura sangre

El MGF es la última generación de una tradicional familia británica de automóviles sport
Jorge Pandini
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1 de diciembre de 2001  

En el mundo de los automóviles, los deportivos ocupan un lugar privilegiado. Asociados desde siempre con la aventura, han sido los más preciados objetos de deseo de los amantes de la velocidad.

Pero también entre los deportivos hay diferencias: están los recién llegados y aquellos de las marcas que hicieron historia.

A esta última clase pertenece el MGF, recientemente presentado en la Argentina por Cobel Comercio Exterior, su representante oficial.

Es un biplaza convertible, con motor central, que combina perfectamente los elementos que han hecho de la marca una leyenda con todos los desarrollos que ofrece la tecnología moderna.

El resultado es una máquina de un alto valor estético, con un motor equilibrado y un comportamiento que asegura el placer de los que disfrutan del viento en la cara.

En nuestro país se comercializan dos versiones, ambas nafteras de 1796 CC: una, 120 CV equipada con la caja Stepspeed, que permite seleccionar entre las modalidades automática, sport o secuencial, y otra de 145 CV y caja manual de 5 velocidades.

La diferencia de un 20 por ciento de potencia en favor del segundo está dada por la incorporación del sistema de control variable de válvulasVVC que aumenta el tiempo de apertura de las válvulas durante la admisión.

La unidad que manejamos es la de 120 CV y caja secuencial.

Al volante

La primera sensación al entrar en el auto es la racionalidad del equipamiento para alegría de los que sostienen que los verdaderos deportivos no deben tener cosas innecesarias.

El volante, de diámetro pequeño y tres rayos, tiene un grip muy agradable, y en él están montadas las palanquitas para la operación secuencial de la caja automática.

El instrumental es sobrio y de buena lectura y tiene los comandos bien ubicados Casi todo está ubicado en el panel central (levantacristales, audio, climatización), con excepción del comando de los espejos exteriores.

Como en todos los vehículos de esta clase, hay que esforzarse a la hora de colocarse el cinturón.

Las butacas son de muy buena sujeción. Una pequeña guantera y un lugar mucho más generoso debajo del apoyabrazos se ofrecen para guardar objetos.

Apenas nos ponemos en marcha el auto muestra sus virtudes. A la poca altura, fundamental en un deportivo, le agrega un sistema de suspensiones especiales que además de los clásicos amortiguadores incopora el sistema Hydragas. Se trata de desplazadores hidráulicos interconectados en ambos lados del coche (el delantero con el trasero), lo que compensa la carrocería tanto al pasar por un bache como en las maniobras de aceleración, frenado o en curvas, minimizando tanto el cabeceo como el rolido, lo que mantiene siempre al auto bien apoyado, lo que se traduce en una conducción muy agradable a cualquier ritmo de marcha. Obviamente, las suspensiones son rígidas. Esa capacidad para copiar el asfalto obliga a ir con cuidado en lomos y cunetas, aunque, como contrapartida, se disfruta a pleno cuando se viaja por rutas y autopistas.

La dirección es de asistencia progresiva y el auto responde inmediatamente a lo que se le pida, con una gran capacidad para mantenerse dentro del radio elegido en curvas de distinta velocidad. En las rectas, va bien afirmado y es sumamente estable.

A ese comportamiento equilibrado y gran agarre se les suma una muy buena capacidad de tracción (trasera) que permite aprovechar al máximo la potencia que se transmite al suelo.

A la hora de frenar, el ABS actúa en los cuatro discos (los delanteros son ventilados) de manera eficiente y permite detenerlo sin complicaciones. Además, el pedal de freno es de fácil dosificación, lo que evita un funcionamioento prematuro del ABS.

En el rubro seguridad, está equipado además con doble airbag, barras de protección laterales, cinturones inerciales con pretensionador, carrocería de deformación progresiva y, algo fundamental, marco de parabrisas reforzado que actúa como barra protectora en caso de vuelcos.

La caja automática de seis marchas permite seleccionar la modalidad sport (pasa al cambio superior a más vueltas) o secuencial. En ese último caso, el conductor tiene la posibilidad de pasar las marcas desde la selectora central o por medio de las levas ubicadas sobre los rayos del volante. Hay una a cada lado, y ambas sirven tanto para subir como para bajar un cambio.

Para hacer el viaje más confortable, dispone de aire acondicionado con ventilador de cuatro velocidades, equipo de audio de alta fidelidad y portavasos.

Obviamente, comprar un convertible significa tener disposición a disfrutar del viento. La capota se abre de manera manual y la operación es sumamente sencilla. Basta con liberar dos ganchos y replegarla. La operación no toma más de 15 segundos. Cerrarla es igual de fácil.

Obviamente, el techo de lona es ruidoso cuando se circula a cierta velocidad, lo queresulta bastante incómodo en viajes largos. Pero los usuarios pueden acceder, como equipamiento opcional, a un techo rígido que soluciona ese inconveniente. Con el rígido colocado, el de lona permanece replegado.

Por estilo y antecedentes, el MGF está destinado a ser un clásico y es un producto que será apreciado por los amantes de los autos sport.

Prueba: MGF

  • Presentación mundial: 1997
  • Presentación en la Argentina: 2001
  • Lugar de producción: Inglaterra
  • Importador oficial: Cobel Comercio Exterior (02229) 49-5050
  • Precio: US$ 39.800
  • Garantía: 1 año sin límite de kilometraje
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