El sutil encanto del encuentro con el pasado

Los autos de ayer renuevan los aires de las fiestas de hoy
Los autos de ayer renuevan los aires de las fiestas de hoy
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29 de junio de 2002  

¿Cuántas veces disfrutó viendo bajar las estrellas de Hollywood de sus grandes limousinas? ¿En cuántas oportunidades soñó llegar a una fiesta o dirigirse a su propio casamiento en un auto que haga girar la cabeza de todos los transeúntes que deambulan por la ciudad?

Nunca es tarde para cumplir un sueño. Si alguna vez anheló eso que sucede en las películas, quizás es sólo cuestión de encontrarle la vuelta para poder hacerlo a cabo.

Un auto antiguo, un carruaje, un auto descapotable americano fugado de la década del 50, pueden hacernos revivir el mágico encanto de los tiempos pasados.

Hay una serie de detalles que marcan la diferencia con un auto moderno. Un Ford convertible del año 37, conducido por un chofer vestido de época, puede ser uno de los detalles que auguren una noche diferente.

Todo puede ser posible; por ejemplo, se puede recorrer las calles de Buenos Aires, a bordo del Hudson Super Six de 1929, el mismo en el que Jorge Luis Borges amaba pasear (ya que le recordaba su infancia) y que fuera, valga las vueltas de la vida, el que Alan Parquer, director de la película Evita , eligió para una de las escenas de su film.

Con un particular estilo

En nuestro país hay empresas que se dedican al alquiler de autos antiguos y carruajes, también el Museo del Automóvil de Buenos Aires se sostiene por medio del alquiler de vehículos antiguos.

Los precios oscilan según se trate de un alquiler para una filmación, un recorrido turístico o un evento social y, dada la singularidad del servicio, la locación del vehículo tiene características especiales, que dependen del modelo, la marca, la antigüedad y la originalidad del rodado.

"Para una filmación de un corto publicitario o de un largometraje como en la película La Fuga fueron 85 vehículos los que se alquilaron, los años iban desde 1900 hasta 1936, el costo se establece según se trata de media jornada o de una jornada completa, es ahí donde los precios son variables", comentó a La Nación , Federico Martínez Echenique, director de la empresa que lleva su nombre En el caso de una boda, el trayecto por realizar se fija de antemano. El automóvil busca a la novia, la lleva a la iglesia, se sacan las fotos antes de llegar al salón y luego el traslado hasta la soledad de los recién casados.

Según se trate de un auto antiguo (abarcan de 1920 hasta 1940, como el Ford A), clásicos americanos (de 1950 hasta 1980, como el Cadillac), clásicos europeos (como el Jaguar, o el aristócrata Rolls Royce), autos nuevos (europeos, nacionales e importados), limousinas actuales o carruajes del siglo XIX, los precios van desde 250 hasta 600 pesos.

Para tener un acceso directo desde la PC y conocer las distintas posibilidades que las empresas ofrecen, las páginas en Internet pueden ser una alternativa cómoda y rápida.

Los amantes de lo distinto también pueden encontrar ambulancias, vehículos fúnebres, furgones, ómnibus de dos pisos (los ingleses Leyland Rutmaster, más conocidos como Double Deck) y motos con sidecar.

Si el Dodge convertible de 1937, con el que el presidente Roosevelt paseó por Buenos Aires, y luego usó Maradona para su casamiento, todavía resuena en su memoria, anímese, dese el gusto porque hoy en día ni soñar es gratis, pero los sueños hay que dárselos en vida.

Fuentes consultadas: Luis Spadafora Irigoyen 2265, 4641-3969, http://www.museodelautomovil.com ; Federico Martínez Echenique, Olleros 1782, 7°B, 4772-7610, http://www.fmeautos.com.ar

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