Hay que ir rápido sólo en las pistas

El múltiple campeón argentino de TC dice que en las calles y rutas hay que conducir con mucho cuidado
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2 de mayo de 2003  

"Desde pequeño siempre fui inquieto con el tema de los autos, aprendí a manejar en un Ford Ranchero rojo y fue mi padre el que me enseñó, a los 10 u 11 años. A los 16 comencé a correr en karting con gran éxito y desde ese momento no paré más.

"Mi afición por los autos viene por herencia ya que a mi padre siempre le gustaron mucho. Vivo en Salto, provincia de Buenos Aires, y aunque pintaba bien para el fútbol lo que en verdad me gustaba y apasionaba era manejar.

"Mi primer auto fue un Renault 12 verde y actualmente tengo un BMW 320d; aunque trato de no descuidarlo demasiado, no vivo para él. De todos modos, realizo los controles aconsejados para estos autos. Como no vivo cerca de la Capital y realizo muchos viajes por el interior, para hacer pruebas o entre carrera y carrera, necesito que esté siempre en condiciones.

"El BMW lo elegí también porque me brinda la seguridad que necesito para viajar en la ruta; como recorro grandes distancias me resulta económico y se comporta muy bien en los caminos argentinos. Hay otros autos que brindan lo mismo, pero por sus características deportivas no se pueden usar en las rutas debido a que no están bien, como deberían estar.

"Afortunadamente, excepto los choque propios de mi profesión, en la calle no he tenido ninguno; únicamente volqué de costado con una 4x4 al bajar por un médano.

"Considero que no hay paralelo en cuanto a la conducción en la calle y en las pistas ya que lo que se hace en una carrera no tiene nada que ver con el tránsito urbano. En la pista hay que ir lo más rápido que se pueda pero todos los autos están preparados para eso, van todos para el mismo lado. En cambio, una ruta o las calles de las ciudades son más peligrosas porque allí se cruzan los autos cada dos minutos; además, ni los vehículos ni quienes los conducen tienen las mismas características.

"Los pisteros deberían ir a un autódromo y no usar la calle, pues un auto fácilmente se puede transformar en un arma: en cuanto se pierde el control sale disparado hacia cualquier parte y para contra lo que se le cruce en el camino.

"Para mejorar la convivencia en las calles se debería respetar más las normas de tránsito, la velocidad y, sobre todo, los semáforos."

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