Jaguar X-Type SE 3.0: elegancia y fuerza en una buena combinación

Equipado con tracción integral y un motor de 234 CV, este modelo británico llega para dar pelea en el sector premium. Tiene un excelente comportamiento, fina terminación y buen nivel de seguridad
Jorge Pandini
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30 de mayo de 2003  

Diseñado para dar pelea en un segmento donde participan actores tan importantes como la Serie 3 de BMW. el Audi A4 y la Clase C de Mercedes-Benz, el X-Type tiene que enfrentar a esos prestigiosos rivales y demostrar que está a la altura de la bien ganada fama de Jaguar. De la mano de Ford, llegan a la Argentina dos versiones del X-Type: la de dos litros y 156 CV, y la de 3 litros y 234 CV. Manejamos la versión 3.0 SE, con caja automática de cinco velocidades.

A primera vista, el diseño demuestra que se trata de un Jaguar genuino. Se ve elegante y deportivo a la vez, una combinación que no muchas veces resulta exitosa.

El estilo tan cuidado se continúa en el interior. La versión SE es la más lujosa. Cuero y madera se destacan en refinadas terminaciones, en las que prima la calidez y el buen gusto. El equipamiento es completo y los comandos están bien ubicados. Los relojes del tablero, de excelente lectura, tienen fondo negro y aros cromados para marcar la estirpe deportiva de la marca.

Nos sentamos y fue fácil acomodarnos en una excelente posición de manejo gracias a los múltiples ajustes de posición de la butaca (con comandos eléctricos) y la posibilidad de regular la columna de dirección en altura y profundidad.

Hasta ahí, este compacto mostraba todas las virtudes de la casa británica. Era momento de comprobar si su comportamiento dinámico también estaba a la altura de la marca legendaria. Apenas se pisa el acelerador, el motor de 3 litros muestra su notable elasticidad. El empuje es vigoroso y parejo. La muy buena insonorización y la falta de vibraciones permiten un viaje sumamente confortable.

Los neumáticos anchos y de bajo perfil se adhieren bien al camino. Otro punto favorable del X-Type lo aporta el esquema de suspensión: a pesar de estar desarrolladas para un comportamiento de alta performance (230 km/h de máxima) no se muestran ásperas en la ciudad, algo que por lo general sucede con los modelos deportivos.

Si conducir en la ciudad es una experiencia bastante placentera, salir a la ruta permite disfrutar de este Jaguar en toda su dimensión. El comportamiento dinámico es impecable.

La tracción integral permanente se muestra magnífica a la hora de encarar curvas de distinto radio y velocidad: el auto va pegado al piso por la trayectoria deseada, y hay que ir muy cerca de los límites para que el auto tienda a irse de trompa.

A la hora de frenar, el ABS funciona a la perfección; en frenadas violentas y sucesivas el pedal se mantiene firme y el sistema no demuestra fatiga. La caja automática tiene un correcto funcionamiento, pero no es todo lo veloz que puede pedirse a un modelo de alta deportividad.

Muchas veces se escucha hablar del placer de la conducción. En inglés se utiliza la palabra handling para resumir la combinación de estabilidad, maniobrabilidad, velocidad de respuesta y solidez que percibe el conductor. En el caso de este modelo, el handling es excelente.

El X-Type 2.0 cuesta 45.150 dólares y el precio del 3.0 probado asciende a 59.750, por lo que compite directamente con el Mercedes C 320, el BMW 330 y el Audi A4 Multitronic.

El Jaguar tiene buenos argumentos para dar algunos zarpazos a la dominación alemana del segmento premium.

Pero para crecer será imprescindible que tenga mayor presencia como marca y una adecuada atención, de ventas y servicios, en las principales ciudades de la Argentina.

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