Las soluciones rápidas a veces no son buenas

Los peligros que acechan en el trazado de la Autovía 2
Gabriel Tomich
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8 de febrero de 2020  

En esta columna ya se ha hablado suficiente sobre la inestabilidad de los ómnibus de dos pisos. Este verano, como todos, siguen los accidentes con los O2P homologados en la región, pero prohibidos o limitados (a baja velocidad) en buena parte del mundo (que además tiene grandes redes ferroviarias).

El incidente de hace pocos días, en el que un micro de doble piso volcó en el km 93 de la Autovía 2, los puso otra vez en la picota, pero no es lo único cuestionable: también lo es el trazado de dicha autovía en esa zona. Antes y después del puente sobre el río Samborombón hay dos curvas muy cerradas en las que no es la primera vez que se producen vuelcos fatales, incluso de automóviles.

La RN2 era una clásica ruta de una sola calzada a la que en paralelo se construyó una segunda mano para transformarla en la actual Autovía 2, pero no todas las soluciones adoptadas fueron las mejores. Este sector de curva-puente-curva encerrado entre guardrails es peligroso, estrecho y no disculpa errores.

El cantero central que divide ambas manos, que debe tener un declive suave para recuperar un vehículo que se despistó involuntariamente, en muchas partes es muy profundo y con una caída brusca (lo que facilita el vuelco) y los retomes hacia la izquierda son peligrosos y con alcantarillas. Además, la autovía atraviesa poblaciones cuyos habitantes cruzan de un lado al otro todo el tiempo (Chascomús, Lezama, Castelli, etcétera). El puente en Chascomús, bacheado desde su inauguración y con una extraña forma en S, siguió con la improvisación.

En su momento fue una solución rápida para un gran problema, pero poco se ha hecho para dotarla de una seguridad mayor, a pesar del alto costo de los peajes que se cobran desde siempre.

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