Los secretos de la nieve

Requiere un manejo muy cuidadoso por la escasa adherencia que ofrecen estos terrenos
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23 de mayo de 2003  

El tránsito en la nieve, y en especial sobre hielo, requiere un manejo muy cuidadoso por la escasa adherencia que ofrecen estos terrenos.

En la nieve, las condiciones son similares a las del manejo en la arena o el barro. Sólo si la nieve es muy profunda puede ser necesario montar cadenas en las ruedas, sobre todo si no se cuenta con neumáticos adecuados. El hielo, en tanto, es la condición más extrema y con pocas recetas . Básicamente debe tenerse en cuenta:

  • Circular con mucha suavidad y precaución, aunque con ritmo.
  • Nunca se deben realizar frenadas bruscas. Es más, cuanto menos se utilice el freno, mejor: esto evita bloqueos de las ruedas que deriven en derrapes sin control. En lo posible, hay que hacer rebajes para frenar, para aprovechar la capacidad de retención de la planta motriz (freno-motor).
  • Jamás ejecutar volantazos o maniobras bruscas.
  • Dosificar cuidadosamente el acelerador. Las aceleradas violentas provocan el patinamiento de las ruedas.
  • Inicie la marcha con suavidad y aumente el ritmo en forma progresiva.
  • Cuando la nieve es muy alta, aunque blanda, una forma de abrirse paso consiste en retroceder un metro y embestir, al estilo de un rompehielos.
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