Más versatilidad y eficiencia

La nueva versión del Citroën Berlingo viene provista con el moderno motor turbodiesel con tecnología common rail, que entrega 90 CV y buenas prestaciones
(0)
30 de mayo de 2003  

El Citroën Berlingo fue el pionero de una nueva raza de vehículos, que inauguró un segmento en nuestro mercado, el de los multipropósito, y que creemos que son los más lógicos para la compra.

La muy buena iluminación del habitáculo, el confort de marcha, el consumo contenido y, sobre todo, el gran espacio interior son los principales atributos que distinguen este producto.

El diseño exterior de este vehículo polivalente es realmente singular y se ubica entre una rural y un utilitario. Su figura, en la que se destaca el capot lanzado que culmina sobre los faros trapezoidales, que le dan marco a la toma de aire en el que se centra el logo de la marca, genera simpatía.

El interior para cinco adultos, con una capacidad de carga superior a los 650 kilogramos, transmite sensación de interminable espacio y calidez. Es moderno y muy luminoso, atributo que logra por sus grandes superficies vidriadas lo que también aporta en una excelente visibilidad hacia el exterior.

Todas estas propiedades más el buen nivel de equipamiento colaboran en una habitabilidad confortable, resaltada por una muy buena posición de manejo (semialta) que se puede acomodar a cualquier conductor. El volumen de carga disponible es de 664 litros bajo el cubreequipaje y de 1350 hasta el techo.

Es apreciable el nivel de elementos de confort y seguridad, aunque es criticable la falta del sistema ABS en los frenos (discos adelante y tambor atrás). En el equipamiento se destacan los levantavidrios eléctricos delanteros, el aire acondicionado, el cierre centralizado con comando a distancia, el doble airbag delantero y el buen equipo de audio con CD y cuatro parlantes.

Mecánica: confiabilidad con buenas prestaciones

La gama del Berlingo cuenta con una nueva versión provista del motor HDI de 90 CV con la moderna tecnología de alimentación por riel común (common rail), que es un sistema de comando totalmente electrónico, que decide exactamente el momento y la cantidad de combustible por inyectar, según cada necesidad de marcha.

Esta tecnología logra el aumento de la potencia y el torque, la disminución del consumo y, por supuesto, de los gases contaminantes.

Con este motor, que le cae de maravillas, el vehículo ofrece un muy buen comportamiento. Es silencioso siempre que no se lo lleve exigido; en estas circunstancias, al acercarse a las 4500 vueltas, se eleven bastante los decibeles, aunque sin llegar a ser insoportable.

Se destaca en las cifras del consumo, que son realmente contenidas logrando un promedio de alrededor de 6 litros de combustible para el tránsito en la ciudad y la ruta.

Esto, sumado a la capacidad del tanque, permite una destacable autonomía cercana a los 1000 kilómetros sin tener que parar en un surtidor. Algo más que conveniente en estos tiempos.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.