Motores para el crecimiento

Por Alberto García Carmona
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30 de mayo de 2003  

Cuando pensamos en una empresa, debemos pensar en una entidad integrada por el capital y el trabajo, que aporta al ciclo productivo de un país y que tiene incidencia en la vida económica del mismo.

General Motors en la Argentina es una empresa que tiene capital de trabajo, integrado por la inversión que se realizó desde los años 90 hasta hoy (unos 1100 millones de dólares) y por sus casi 1200 empleados que constituyen la fuerza más importante de inspiración para aportar algo a este proceso de reconstrucción de la Argentina.

En este sentido, la actividad productiva en el país debe volver a revalorizar los principios básicos de la práctica de los negocios, como la necesidad del lucro y reclamar la vigencia y permanencia de reglas de juego claras.

La cultura del trabajo, indudable expresión de este modelo, la vemos en nuestra planta de Rosario cuando alguno de nuestros empleados se pregunta cuál será la sugerencia que puede hacer para alcanzar un nuevo mercado de exportación, o para que el mercado pueda comprar un vehículo más de Chevrolet.

Eso nos da esperanzas para seguir en este camino de la producción y el comercio.

General Motors de Argentina produce autos de calidad internacional que vende en el país y exporta, e invierte de manera permanente para ser cada vez más competitiva.

Resulta fundamental recrear las condiciones para que inversiones en capital y en recursos humanos, como las que hicieron General Motors y otras tantas empresas grandes, medianas y pequeñas, sean valorizadas en su justa medida y de esa manera, se pueda empresariar el futuro de este país.

El autor es director de General Motors Argentina

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