Obras que se deben continuar y concluir

La segunda calzada de las RP11 y RP56 salvará muchas vidas
Gabriel Tomich
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1 de febrero de 2020  

Cada verano los incidentes en las rutas aumentan en función del mayor flujo vehicular, que en muchos corredores viales desborda la infraestructura. Casos testigos: la RP11 entre Gral. Conesa y Mar de Ajó (lo peor es hasta Gral. Lavalle) y la RP56 que une la primera con Gral. Madariaga. Dos pesadillas imprevisibles.

Tras décadas de promesas incumplidas y de pasividad de los jefes de gobierno de los partidos que incluyen la mayoría de los balnearios de la costa atlántica al norte de Mar del Plata (el Partido de la Costa y el conglomerado Pinamar-Cariló-Villa Gesell, etcétera), el gobierno anterior de la provincia de Buenos Aires, puso manos a la obra y encaró la construcción de la segunda calzada en las rutas mencionadas. Se sabe, las autovías agilizan el tránsito, evitan colisiones frontales y aumentan significativamente la seguridad vial.

Pero, el tumultuoso proceso eleccionario de fines de 2019 detuvo los trabajos, cuando su adelanto estaba (y está) a la vista: casi todos los terraplenes y puentes están muy avanzados en toda la traza. Falta darles la puntada final para que la obra no quede abandonada (los yuyos ya asoman) y tener por fin una carretera más acorde con el parque automotor (unos 14 millones de vehículos), que en un alto porcentaje se desplaza hacia y desde la costa todo el tiempo durante enero, febrero y los fines de semana largos. Viajes que en muchos casos demandan demasiadas horas y tensión (tirando por la borda el relax buscado) o terminan en un incidente vial.

Discutir por qué se detuvo la obra es inútil (seguro habrá todo tipo de acusaciones cruzadas), lo importante es que el actual gobierno provincial la continúe y la concluya para no tener que lamentar más víctimas innecesarias cada verano.

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