Para llegar a la cima

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9 de mayo de 2003  

Entre las más atractivas situaciones de conducción que presenta un vehículo todoterreno están los ascensos y descensos.

Aunque la diversión no debe soslayar los cuidados que hay que tener en cuenta para acometer médanos, sierras o tramos montañosos con seguridad.

Sin importar el tipo de superficie (tierra, arena), debe recordarse que el ángulo máximo de ascenso y descenso nunca puede ser superior a los 40°, mientras que en forma lateral la inclinación puede alcanzar, como máximo, unos 35 grados.

En general, los ascensos, dependiendo del tipo de terreno y del ancho de los neumáticos, pueden ejecutarse en 4H (4x4 alta) con un ritmo ágil y en segunda velocidad, sobre todo en arena o tierra firme, con cubiertas anchas. Eso sí, las subidas hay que acometerlas en forma frontal para reducir las posibilidades de un vuelco.

Las pendientes más empinadas o con terrenos difíciles (barro, canaletas o pozos profundos) pueden realizarse en 4L (baja), que garantiza mayor capacidad de tracción ante la falta de velocidad para encararlos.

Los descensos deben hacerse en 4L (baja) y en primera marcha, sin tocar los frenos ni mucho menos el embrague, para no desacoplar la planta motriz de la transmisión, impidiendo el efecto de freno-motor que contiene al vehículo.

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