Por problemas con los papeles tiré el auto al río

El cantautor tiene una relación especial con los vehículos
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22 de diciembre de 2001  

Intérprete de la vida y a pocos días de sacar su primer libro, Una Mirada, reflexiones y anécdotas de vida , como otra forma de expresar la naturaleza del artista, Litto Nebbia ofrece la mirada de un espectador en el mundo de la conducción.

"Mi historia comienza a los 20 años, en un bar. Allí adquirí mi primer coche. Me encontré con un conocido que hacía cine en un bar. El tenía un auto que apenas había salido al mercado; era un Citro‘n modelo 68, me dijo si se lo quería comprar y acepté. Ahí mismo, le pregunté cuánto costaba y le di la plata. Luego le dije que yo no había conducido nunca y él, en una servilleta, me indicó los cambios. La pegué en el parabrisa y me fui; afortunadamente llegué bien a mi casa, gracias a mi intuición.

"En el único accidente que protagonicé tuve mucha suerte. Después de comprar mi Citro‘n, el segundo día se cruzó una pickup en una avenida y frené mal; salí volando por la ventana y caí parado. Choqué el otro auto, pero al darme cuenta de que estaba en pie me reí un poco por los nervios, ya que lo consideré un milagro, hasta que vi al otro conductor que me quería matar.

"En mi auto las experiencias no tenían límite y mi desconocimiento sobre el manejo nunca cambió. Este auto tenía un techo que era como un toldo y al llegar el verano lo abrí. Usaba el auto como si fuera un convertible deportivo para disfrutar el sol.

"Al comenzar el frío y la lluvia, no supe cómo reinstalarlo y cuando llovía, manejaba con un paraguas para protegerme.

"Mi vehículo tenía un pasado algo oscuro. Tuve el auto más de un año, no tenía patente y nunca usé registro de conducir. Además, me enteré de que el vendedor había estafado a la agencia y el auto tenía captura. Un día nos encontramos y quiso que se lo devolviera y arregláramos para no tener problemas, ya que él no me había dado los papeles del auto y yo se lo había pagado. Como soy un hombre de medidas determinantes, no quería más líos con el Citro‘n. Una noche muy tarde venía con el auto y me metí en un lugar por el muelle, me bajé, le di marcha y lo tiré. Regresé a mi casa caminando; pienso que fue la única solución.

"Hace cinco años decidí no manejar nunca más, porque a los lugares que voy habitualmente (el estudio de grabación o al Centro) son una locura de tránsito. Utilizaba una hora mientras estacionaba, todos estaban nerviosos y es mejor, como diría un amigo mío, ir en un auto de alquiler.

"Prefiero concentrarme en mis proyectos, que son varios, y dejarle el volante a Alex, mi señora, ya que realmente maneja muy bien; tanto es así que cuando salimos siempre conduce ella.

"Hay cosas con las que puedo comparar el afecto por un auto como objeto de uso y servicio. A veces, voy a las casa de personas que tienen los CD fuera del estuche, con huellas o rayados, y nadie les dice nada. A mí me pasa con los autos, cada uno cuida más las cosas que le importan.

"Sobre el tránsito en Buenos Aires considero que hay cosas que te parecen más pesadas, dependiendo del estado anímico que tenga la gente, y en el país hace bastante tiempo que estamos mal. La gente lo demuestra en la calle, es un problema social, no tiene que ver con manejar.

"Es graciosa y realmente muy especial mi relación con los autos; en el libro que voy a sacar próximamente dedico un capítulo a este tema, ya que allí cuento otras anécdotas que no se pueden creer."

Detalles

  • No tengo paciencia para enseñarle a conducir a nadie. Mi mujer sí, ella enseña bien, pero creo que es porque le gusta y le sale natural.
  • En una sociedad tan machista, cuando aparece una muer que maneja y va un poco más distraída que el resto, seguramente la van a insultar. No es porque sea menos, sino por la misma sociedad.
  • Mi padre y mi madre eran músicos, vivíamos un exceso de bohemia en una pieza y tocábamos por ahí como músicos ambulantes. El primer auto llegó mucho después a casa.
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