Seguridad y paz en las fiestas

La responsabilidad y la buena actitud al manejar ponen a salvo la vida
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22 de diciembre de 2001  

En varias oportunidades hemos hablado en este suplemento de los trastornos que causa el alcohol, las drogas y cierto tipo de remedios en la conducción.

También, todos los que trabajamos en esta sección de LA NACION intentamos, en las notas que nos es posible, resaltar el tema de la seguridad en el manejo.

Periódicamente nos llegan informes de accidentes de tránsito, por lo general por fallas humanas, con muertes y heridos que, en muchas oportunidades, podrían haberse evitado con el solo hecho de circular con el cinturón de seguridad abrochado o, simplemente, manejar prestando atención a lo que se está haciendo y lo que hacen quienes circulan a nuestro alrededor.

Ante la proximidad de estas fiestas de fin de año, en las que según informes oficiales se incrementan los accidentes de tránsito, queremos llamar su atención para que reflexione en este tema.

Ante la falta de controles por parte de las autoridades, las malas condiciones de nuestras calles, avenidas y rutas, y la inconsciencia de quienes siguen cruzando semáforos en rojo, conduciendo vehículos en pésimas condiciones, hablando por sus celulares y de los que no tienen ninguna estima por su vida y menos por la de otros, lo único que queda es nuestra actitud y responsabilidad.

En estos días de festejos se debe manejar sumamente concentrado, mirando en forma constante los espejos retrovisores y el tránsito que nos circunda. Tengamos presente que habrá, sobre todo en las madrugadas del 25 y 1º, muchos más vehículos en las calles con conductores cansados, posiblemente alcoholizados y con menos reflejos, y desacostumbrados a manejar a esas horas.

Por eso volvemos a resaltar que lo importante es nuestra actitud. Si debe manejar no beba. Si está cansado y con sueño, descanse un poco antes de salir a la calle. Conduzca a menos velocidad a la que acostumbra. Deje más espacio entre su auto y el de adelante. Circule por la derecha. Respete los carteles indicadores y, por sobre todo y aunque maneje tramos cortos, abróchese y haga abrochar a quienes viajen en su auto los cinturones de seguridad. Los chicos siempre atrás y en sus sillas de viaje, o con los cinturones ajustados.

Quizá nunca lo sepamos, pero con una buena actitud seguramente estaremos evitando vernos involucrados en accidentes y podremos salvar nuestra vida y la de los demás, aunque los otros sean los irresponsables y, finalmente, evitar una muerte. ¿No es realmente lo importante? Pensémoslo y tengamos felices fiestas.

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