Barrios arrasados y con muertos en las calles que nadie era capaz de identificar

Los vecinos de zonas periféricas de la ciudad concentraron la mayor cantidad de víctimas fatales; en unas pocas cuadras, cinco cuerpos yacían sobre el asfalto; por la noche, las ambulancias y los patrulleros seguían haciendo traslados a la morgue
Jesús Cornejo
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4 de abril de 2013  

LA PLATA.- Alfredo Rojas estaba descalzo. Tenía los pies llenos de barro y la mirada perdida. Como si hubiera sido testigo de una guerra de la que sólo quedaban escombros, autos abandonados y chapas mojadas. La noche anterior, él y los "pibes del barrio" se habían organizado para rescatar, sin ayuda oficial, a las familias del asentamiento de emergencia que se levanta a la vera del arroyo El Gato, en el barrio platense de Ringuelet.

La mayoría había quedado atrapada en sus casillas de madera; eran viejos y niños que no podían salir por la correntada. "Buscamos unos botes viejos y cualquier madera que pudiera flotar. A muchos los cargamos sobre los hombros y a otros los arrastramos. A medianoche nos abrieron la escuela de la calle 2 bis y 515 bis y pudimos armar un centro de evacuados", contó Rojas.

Entre los evacuados se encontraba Juan, de 60 años, rescatado por los chicos Nadie sabía cuál era su apellido. "Creo que fue su hijo el que lo trajo. Lo acostamos en un salón y lo abrigamos. Parecía que tenía frío, los chicos no se dieron cuenta porque seguían sacando gente, pero el abuelo había llegado muerto a la escuela. Los médicos nos confirmaron que murió electrocutado", contó la maestra Lila Alonso.

La primera ayuda concreta que tuvieron esos evacuados fue de la municipalidad, que les entregó paquetes de fideos y latas de salsa de tomate.

Casi todos los barrios de La Plata estuvieron bajo el agua. En Tolosa también hubo muertos. Y sus familiares no los pudieron llorar debidamente. El agua derribó todas las defensas y el barrio quedó bajo un metro bajo agua.

"Mi hermana estaba preocupada. Tenía miedo de que le pasara algo a papá y a mamá. La pasé a buscar y mi cuñado se quedó en su casa, en 530 entre 8 y 9. Eran las ocho de la noche y nos quedamos con los viejos. Mi hermana llamó varias veces a su casa y nadie respondía. Las calles parecían un río y no podíamos llegar. Ayer, a las 8, encontré muerto a mi cuñado. Tenía 55 años y aparentemente se había caído de la mesa: un golpe lo dejó inconsciente y se ahogó en los 50 centímetros de agua que había en la casa", contó Salvador Bruno.

Al caer la noche, los vecinos del barrio Cementerio asistieron a una triste imagen: los muertos seguían llegando a la morgue. Pero ya no se usaban ambulancias. Eran trasladados en patrulleros.

Todo mojado y arruinado; los vecinos de La Plata sufrieron la peor tormenta de la historia
Todo mojado y arruinado; los vecinos de La Plata sufrieron la peor tormenta de la historia Fuente: EFE
En el barrio La Loma, el panorama era devastador. Casas anegadas, muebles destruidos, vehículos arrastrados y cadáveres dispersos a la buena de Dios. Era ése un vecindario arrasado. Vestida en una bata rosada, una mujer aguardaba en la vereda que el servicio telefónico se restableciera . A pocos metros, un cadáver yacía cubierto con una lona en el medio de la calle.

En tan sólo seis cuadras del barrio La Loma, LA NACION pudo contabilizar cinco cuerpos dispersos por el vecindario a la vista de todos. Nadie podía identificarlos. ¿Quiénes eran? ¿Qué les había pasado? ¿Quién estaría sufriendo su pérdida?

A pocas cuadras de allí, también en La Loma, la casa de los padres de Emiliano Pereda parecía decorada por un empapelado marrón oscuro que alcanzaba 1,80 metros de altura. "Es devastador", dijo el joven mientras secaba, o al menos lo intentaba, el agua amarronada.

Sus padres, Luis Ángel y María Silvia, y uno de sus siete hermanos, Macarena, se salvaron porque pudieron, hasta que algunos vecinos los ayudaron a subir al techo de la vivienda de calle 34, respirar a través del borde superior de una ventanilla lateral a la puerta de entrada.

Las horas transcurrían en el barrio La Loma, pero el desolador paisaje seguía siendo el mismo. Como ferias americanas, los vecinos colgaban las prendas de las rejas para secarlas. Las veredas fueron copadas por bolsas de basura que contenían los más preciados documentos: cuadernos pintados por niños, álbumes de fotos y libros. Y por las calles, la gente caminaba como ida. A nadie le llamaba la atención el vehículo rojo que, dado vuelta, se había estacionado sobre la vereda. Tampoco sorprendía que un vecino de 33 y 22 hubiera dispuesto sus utensilios de cocina sobre el césped. Nadie entendía qué había ocurrido en La Loma.

"Cuando entré, vi muerto a mi cuñado"

  • SALVADOR BRUNO

    Vecino de la calle 530 entre 8 y 9

    "Mi hermana estaba preocupada por la tormenta. Tenía miedo de que les pasara algo a papá y a mamá. La pasé a buscar y mi cuñado se quedó en su casa. Eran las 20 y el agua no daba tregua. Nos quedamos con los viejos y mi hermana llamó varias veces a su casa y nadie respondía. Las calles parecían un río. Cuando entré en la casa encontré muerto a mi cuñado. Tenía 55 años y aparentemente se había caído de la mesa: un golpe lo dejó inconsciente y se ahogó en los 50cm de agua que llenaron la casa."
  • "No sabíamos qué hacer; el agua no paraba"

  • NELBA MAGANO

    Damnificada del barrio La Loma

    "No hay nada más, se mojó todo", dijo a la nacion Nelba Magano, una vecina del barrio La Loma. La tormenta los sorprendió a ella y a los suyos, que temían ahogarse ante la cantidad de agua caída, que superó los 1,60m al entrar en su casa de la calle 33. Relató a la nacion que la mesa, esa misma que todos los días reunía a la familia, fue su medio de salvación: "No sabíamos qué hacer. Finalmente nos sentamos sobre la mesa y veíamos cómo el agua no dejaba de ingresar", recordó con resignación.
  • "Mi hijo quedó varado y no lo ayudó nadie"

  • MARTA CASAS

    Vecina de La Plata

    "Uno de mis hijos quedó varado con mis nietos, de 3 y 6 años, bajo un toldo y a pocas cuadras de mi casa. No los fue a ayudar nadie, ni los bomberos", denunció a la nacion Marta Casas. La vecina, relató la difícil situación por la que debió atravesar su familia durante el temporal, y los "rebusques" de sus vecinos. Para impedir el ingreso del agua, los habitantes del edificio donde vive esta mujer utilizaron una madera a modo de dique de contención. "Pero el agua era incontenible", agregó la mujer.
  • "Se salvaron respirando por una ventanilla"

  • EMILIO PEREDA

    Vecino del barrio La Loma

    Los padres de Emiliano Pereda, Luis Ángel y María Silvia, y una de sus siete hermanos, Macarena, se salvaron milagrosamente: durante un buen rato estuvieron respirando a través del borde superior de una ventanilla lateral a la puerta de entrada hasta que los vecinos los ayudaron a subir al techo. Una marca marrón del agua alcanzaba 1,80 metros. "Es devastador", dijo el joven mientras secaba su casa. En el jardín había una alcantarilla que a las 17 de ayer seguía desbordándose.
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