Chicos: sin denuncias concretas, pero con dos casos "probables"

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2 de mayo de 2013  

Los maestros acaso tengan ante sus ojos la resolución del misterio que inquieta a toda la ciudad: ¿es posible que no haya muerto ningún chico durante la inundación? Son ellos quienes saben si hay alumnos que no volvieron más a las aulas desde aquellos trágicos días.

En el caso de una maestra -LA NACION se reserva su nombre-, los indicios son inquietantes. Cuando sus alumnos volvieron a la primaria, un tercio afirmó haber visto "nenes fallecidos por la tormenta". Más aún, tres de ellos lo plasmaron en dibujos y lo relataron luego, llorando.

Sin embargo, a un mes de la tragedia sus nombres, sus cuerpos y sus familias no aparecen. ¿Es posible que esos padres callen? ¿Por temor? ¿Por un sentimiento de culpa?

Durante estas semanas,LA NACION recorrió las morgues y cementerios de la región, y caminó algunas de las zonas más afectadas por la inundación en la periferia platense, como Villa Elvira y distintos asentamientos a la vera de arroyos; también lanzó una convocatoria por Facebook. Surgieron indicios, pero también se descartaron múltiples versiones.

El subsecretario de Política Criminal bonaerense, César Arias, ahondó en ese eje. "Ante las versiones dadas por los vecinos, se rastrillaron tres y hasta cuatro veces las zonas, y en ciertos barrios se pasó casa por casa, pero nunca obtuvimos una denuncia concreta", relató. "La conclusión que sacamos es que la gente privilegió el cuidado de los menores", estimó.

"Altamente probable"

En silencio, de todos modos, se analizan los casos de seis chicos. En particular, en dos casos es "altamente probable", según dijo un investigador, que hayan muerto por la inundación. La defunción del primero se certificó el 4 de abril por "síndrome asfíctico" -es decir, asfixia, ¿por sumersión?-; el segundo incluyó un confuso rol de la Gendarmería. Y otros dos casos más están en proceso de verificación. Uno es el de un varón de 8 años, en Berisso, cuyo cuerpo fue cremado.

Pero a la luz de los antecedentes (incluido el capítulo negro de la dictadura), desde la Comisión Provincial de la Memoria avanzan con cautela. "La clave es generar confianza en el entorno familiar, acompañar a las víctimas, para que decidan dar el paso", indicaron a LA NACION. Con las redes clientelares a pleno, además, los organismos de derechos humanos tampoco descartan presiones ejercidas sobre algunas familias, que ignoran sus derechos.

Eso no es todo, según el defensor oficial del fuero Penal Juvenil, Julián Axat. "El destino de los cuerpos flotantes", fue el título del texto que publicó tras la inundación, en el que alertó sobre "la gestión discrecional de los muertos", con la connivencia de "la corporación judicial".

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