La segregación residencial, un problema que requiere urgencia

Guillermo Tella
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9 de septiembre de 2014  

Las villas de emergencia constituyen una forma de hábitat urbano que se caracteriza por la irregularidad en la ocupación del suelo. Se trata de ocupaciones de tierras que en general son fiscales y que tienen buena accesibilidad a áreas centrales. Y están definidas por una laberíntica trama circulatoria producto del máximo aprovechamiento del espacio.

También se destacan sus deficitarias condiciones habitacionales. Las casillas de las villas carecen de servicios básicos. Camiones cisterna para la provisión de agua o el transporte público automotor no pueden más que acceder a algunos sectores periféricos. Además, las viviendas tienen críticos índices de hacinamiento, y llegar a vivir en muchos casos más de cuatro personas por cuarto.

Finalmente, las villas representan una fractura del resto de la ciudad: en general se localizan entre barreras urbanas, como puentes, vías, zanjones o arroyos. La accesibilidad suele ser deficiente y las condiciones ambientales, malas.

Así, la segregación residencial genera problemas urbanos de accesibilidad y de falta de servicios y de equipamientos, y otros, sociales, derivados del aislamiento físico. Si bien las distancias sociales se han incrementado, en los mismos términos se han reducido las espaciales. Esta aproximación conduce a procesos de fortificación extrema de unos y de desintegración social de otros.

Con menor separación física entre grupos sociales, se consagran marcados contrastes y una distribución asimétrica de oportunidades. El espacio público expresa las desigualdades urbanas en respuesta a esas fuertes diferencias sociales.

Uno de los objetivos centrales de toda política debiera ser el incremento de la diversidad social en el espacio. El fortalecimiento de identidades territoriales y del sentido de pertenencia a un barrio es una efectiva manera de intervención para asegurar un mayor acceso a la ciudad por parte de los diferentes sectores sociales, incluso los más vulnerables.

La intervención directa sobre las áreas de guetización, sobrepobladas y vandalizadas, permitiría generar nuevos desarrollos residenciales en áreas medias. Es necesario abordar prontamente los problemas crecientes de segregación residencial en favor de una movilidad social ascendente que reoriente a las dinámicas urbanas y que promueva un mayor acceso a la ciudad, con una mayor interacción física entre grupos que comparten el territorio.

El autor es arquitecto y doctor en urbanismo

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