Los vecinos son los principales perjudicados

Alfredo Alberti
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24 de enero de 2013  

Los vecinos de la cuenca Matanza Riachuelo no debemos ser nuevamente los posibles perjudicados con el repetitivo conflicto político entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires.

Si bien el presidente de la Corte dio su muy respetable opinión al respecto en la última audiencia pública, no se debe amenazar con el incumplimiento de la emblemática sentencia de la Corte del 8 de julio de 2008, penalizando por un conflicto interjurisdiccional la salud y el bienestar de 6.000.000 de vecinos, cuando justamente la Acumar fue creada para solucionar las dificultades que se generan por coexistir multiplicidad de conflictos entre las jurisdicciones.

Evidentemente las jurisdicciones han aceptado la puja existente respecto de los aportes dinerarios. Sabemos que la Ciudad adujo reiteradamente que si bien no integró su aporte en efectivo, lo ha hecho en obras, por cifras que superan ampliamente a las que se habían obligado contractualmente.

También tomó estado público una dispersión de fondos de Acumar, que fueron a engrosar los presupuestos de Futbol para Todos, y nos consta que funcionarios de la Ciudad toman este caso como el de Anses, entre otros, para hacer un meticuloso uso de sus recursos.

Hace más de un siglo que somos parte afectada y no jueces. Creemos, y estamos muy esperanzados tanto en la Justicia como en la buena política para que se ponga la bisagra definitiva que esta problemática amerita; queremos que se trabaje más en el bienestar de la gente y se discuta menos por alguna cuota de poder político. Necesitamos que se piense en la abrumadora cantidad de gente afectada y totalmente olvidada y marginada durante más de un siglo.

Desde la denuncia periodística que terminó con el apartamiento del juez que tuvo a su cargo la ejecución de la sentencia [Luis Armella], notamos un notable adormecimiento en el cumplimiento del fallo. Ahora nos encontramos con esta amenaza formal de incumplimiento.

Entonces no podemos evitar que vuelvan a nuestra memoria los fantasmas que generan los tantos intentos fallidos del saneamiento de esta fatídica cuenca.

En el barrio de La Boca tenemos nuestro conflicto puntual aún sin resolver, como es el de la reurbanización de la avenida Don Pedro de Mendoza, que sufre las desinteligencias políticas entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, dificultad que también está a la espera de que los buenos políticos y los nuevos jueces designados por la Corte Suprema destraben, para ayudar a una mejor y más positiva articulación entre las partes.

Nunca una noche ha vencido el amanecer, ni un problema debe vencer a la esperanza. No somos optimistas ni pesimistas: somos realistas esperanzados en el camino trazado y el esfuerzo hecho.

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