Coronavirus en la Argentina. Masiva adhesión al uso del tapaboca en la ciudad: hubo escasas excepciones

Rostros cubiertos, una postal de ayer en la Ciudad
Rostros cubiertos, una postal de ayer en la Ciudad Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Desde ayer rige la obligación de llevarlo puesto también al salir a la calle; multas de hasta $79.180
Alejandro Horvat
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5 de mayo de 2020  

Desde ayer en la ciudad de Buenos Aires es obligatorio usar tapaboca. Es decir, hay que llevar puesto un barbijo o un trozo de tela que cubra la nariz y la boca. En una recorrida que hizo LA NACION por algunos barrios porteños, se observó que esta medida, que busca evitar el contagio del nuevo coronavirus, se cumple en casi la totalidad de los casos, aunque con distintos niveles de rigurosidad. Si bien algunos llevaban casi toda la cara tapada, a otros el barbijo les colgaba de una oreja y caminaban con el rostro descubierto.

"Yo lo uso ya desde hace varias semanas", dijo Manuel Solá, de 45 años, que caminaba por la avenida Santa Fe con un barbijo quirúrgico a las 8.20. "Pero ahora sí que no me lo olvido nunca, porque si me enchufan una multa me muero. Imaginate que, con todo lo que está pasando, no estoy para pagar multas por no usar barbijo", describió.

Las multas por el incumplimiento van entre los $10.700 y $79.180. Para los transeúntes aplicarían las sanciones más bajas y para los comerciantes, las más costosas.

Hasta ayer, el tapaboca debía ser utilizado dentro de los comercios, las dependencias públicas o el transporte público. Ahora se le sumó la obligación de uso en el transporte privado, cuando haya dos o más personas, y también para circular y permanecer en el espacio público. Solo estarán exceptuadas las personas que por algún motivo sanitario no lo puedan utilizar y los menores de dos años, por la dificultad que puedan tener para sostenerlos.

María, una agente de la Policía de la Ciudad que caminaba por Santa Fe a la altura de Junín, dijo que se exigirá un cumplimiento estricto de la norma y que la fuerza de seguridad está habilitada para hacer un acta de contravención si ven a alguien que no la está cumpliendo. Aunque luego esa contravención se tramitará en un juzgado y allí se decidirá el monto de la sanción.

En la esquina de Junín y Arenales estaba Hernán Gómez, de 30 años. Tenía un tapaboca de tela a la altura del cuello, como si fuera una prenda para protegerse del frío y no del nuevo coronavirus. "Me lo pongo y me lo saco; si no, es una tortura. Quiero respirar un poco de aire. Igual te cruzás con muy poca gente y mantenés distancia", explicó, y siguió caminando.

A unas pocas cuadras de ahí, Marcelo, de 50 años, que atiende un local de diarios y prefirió no identificarse, no tenía puesta protección alguna. Estaba con la cara descubierta. "Tengo un tapaboca acá, pero la realidad es que me molesta mucho, sobre todo porque uso lentes. Pero lo debería tener puesto. Es más, me lo voy a poner ahora", expresó.

Desde el 15 de abril, cuando entró en vigor la exigencia de usar tapaboca en comercios y el transporte público, 240 personas fueron multadas por no utilizarlo y hubo 432 denuncias al 147 que daban aviso del incumplimiento de la norma.

En la estación Constitución, en el centro porteño, uno de los puntos con más circulación de personas, el cumplimiento era estricto durante la recorrida de LA NACION. Allí abunda el personal policial y hay controles estrictos tanto en el ingreso como en el egreso de pasajeros que se bajan de los trenes.

"Ni loca me meto en un tren sin mi barbijo. Una vez que estoy en la calle tal vez me lo bajo para respirar un poco, pero trato de tenerlo siempre puesto", señaló Irene Martin, de 57 años.

Fuera de la estación, Esteban Gutiérrez, de 38 años, se quitó el barbijo para fumar un cigarrillo. "Por lo menos esto me hace fumar menos, porque después de fumar es muy feo ponerte el barbijo", detalló.

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