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Podrían estatizar las empresas eléctricas

Capitanich dijo que si siguen los cortes el Gobierno se hará cargo del servicio
Pablo Fernández Blanco
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20 de diciembre de 2013  

El Gobierno jugó ayer su carta más fuerte desde el comienzo de la ola de calor, la proliferación de cortes de luz y las protestas de usuarios. En una reunión en la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, les transmitió a directivos de Edenor y de Edesur su disconformidad con la gestión de la crisis eléctrica y les advirtió que el Gobierno estaba dispuesto a estatizar el servicio si no mejoraba.

Minutos después de la reunión, Capitanich dio una conferencia de prensa en la que repitió algunos de los conceptos que había vertido en el encuentro con los empresarios. "Aquí hay responsables. Son las dos empresas que tienen que hacer la prestación del servicio", sostuvo.

Capitanich anticipó que se aplicarán multas por incumplimiento del contrato de concesión y advirtió que "si no son capaces de brindar el servicio, entonces el Estado nacional está dispuesto a hacerlo en forma directa e inmediata".

Algunos de los asistentes al encuentro dijeron a LA NACION que el jefe de Gabinete estaba especialmente molesto por cómo se manejó la comunicación de la crisis. Acusó a los empresarios de haber hecho recaer la culpa en el Gobierno.

También el coordinador del Ministerio de Planificación Federal, Roberto Baratta, criticó a las compañías distribuidoras, al reprocharles que no hayan respondido las palabras del jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri, que anteayer responsabilizó a la Casa Rosada por la crisis energética.

Por pedido de Capitanich, Baratta había convocado a las 9.30 a una reunión de urgencia. Citó a la cúpula de las distribuidoras, que desde hace años advierten sobre los problemas que tienen para prestar el servicio debido a sus bajos ingresos (ver aparte), para las 11.30. La primera parada fue Planificación. Veinte minutos más tarde, Antonio Jerez Agudo (gerente general) y Roberto de Antoni (director técnico) por Edesur, y Ricardo Torres (presidente) y Edgardo Volosín (director general) por Edenor, junto con otros ejecutivos, cruzaron Hipólito Yrigoyen guiados por Baratta para ir a la Casa de Gobierno. Allí los esperaba Capitanich, a quien habían visto el lunes de la semana pasada en un contexto distinto.

Según los asistentes al encuentro, el jefe de Gabinete los recibió con botellas de agua mineral que les ayudaron a pasar el mal trago y un aviso: "Si no están a la altura de las circunstancias para prestar el servicio, lo va a hacer el Estado", les dijo. Luego repitió ante la prensa que el Gobierno quiere que "sean las empresas las que atiendan los reclamos de los vecinos, porque muchas veces intentan comunicarse y nadie los atiende".

Los empresarios se limitaron a exponer cuántas cuadrillas, equipos y recursos en general destinaron a solucionar los cortes. Uno de los ejecutivos que se sentó a esa mesa calculó, por la tarde, que les había llevado "un minuto y medio a cada uno" exponer su punto de vista. El resto fue de Capitanich.

Desde Brasil, el ministro de Planificación, Julio De Vido, redobló la apuesta. "Así como lo hicimos con Aerolíneas Argentinas, el Correo, AySA e YPF, no nos va a temblar el pulso para tomar las decisiones que correspondan si las empresas Edenor y Edesur no cumplen con la restitución del suministro eléctrico en forma inmediata", sostuvo.

Curioso cable

Por la tarde, un cable de la agencia oficial Télam volvió a cargar las tintas sobre la relación entre el Gobierno y las eléctricas. Con el título "Edenor y Edesur aseguran que podrían haber evitado los cortes extendidos". El texto hacía referencia a "un alto ejecutivo de una de las firmas" que habría reconocido "que los cortes de electricidad podrían haberse reducido" en el tiempo. "En este contexto de conflictos políticos como el paro policial y los saqueos, sabíamos que medios como Clarín también le iban a echar la culpa de esto al Gobierno", sostenía.

Ambas empresas negaron tajantemente la versión. Edenor, por caso, sostuvo que ningún funcionario de la empresa "habló hoy [por ayer] con ningún periodista de Télam ni de éste ni de otro tema". La empresa fue más lejos: "Además de rechazar por falso el contenido de todas y cada una de las partes de ese cable, Edenor reitera que está trabajando con la totalidad de sus empleados, técnicos y contratistas, en jornadas extendidas, para solucionar cuanto antes los casos puntuales de clientes sin luz en su área de concesión".

La tensión pareció bajar por la tarde, de la mano de temperaturas más bajas, una demanda eléctrica menor y la dispersión parcial de las protestas. A tal punto que el subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López, sostuvo que el Gobierno "no tiene en el plan reestatizar" a las empresas eléctricas, pero advirtió que les exigirán que realicen las "inversiones adecuadas".

"Es un tema muy puntual, temporario, y que tiene que ver con un consumo pico por una ola de calor que sucede de vez en cuando y en un momento determinado. No tiene que ver en principio con una cuestión estructural de generación de energía", explicó.

Según Edenor, más del 99% de sus clientes tenían suministro eléctrico al final del día. Edesur tenía un porcentaje similar.

"Fue una expresión incorrecta"

El jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, volvió ayer tras sus pasos y reconoció que haber sugerido que haya cortes de luz programados en los domicilios "fue una expresión incorrecta" de su parte.

El día anterior, el ministro había revelado: "Les pedimos a las empresas que establezcan sistemas de interrupción programada para garantizar el servicio", como una solución ante el exceso de demanda por las altas temperaturas y las consecuentes fallas de la infraestructura.

La expresión le valió anteayer un contrapunto con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. "Esta situación no tiene nada que ver con los cortes programados por falta de generación, como ocurrió en la década del 80, sino con la preservación del sistema de distribución", sostuvo De Vido.

Ayer, Capitanich intentó mostrarse en sintonía con el otro miembro del gabinete nacional. "Mis dichos no implican ningún tipo de confrontación. Trabajamos de modo cooperativo. Las aclaraciones del ministro fueron correctas y valederas."

Una crisis que había sido anticipada

Edenor y Edesur le anticiparon al Gobierno en múltiples ocasiones que les resultaba casi imposible mantener la calidad del servicio eléctrico con los magros ingresos que recibían, producto del atraso en la recomposición tarifaria. El presidente de Edenor, Ricardo Torres, lo hizo por escrito en una carta fechada el 30 de marzo de 2012 que le dirigió a Cammesa, la administradora del mercado eléctrico. El objetivo: "Informarle acerca de la grave situación actual de la empresa y las serias consecuencias que prevemos en el corto plazo si no se toman medidas urgentes".

Según Torres, por "la actual situación de congelamiento de ingresos y aumento de costos, la distribuidora verá imposibilitado el acceso a fuentes de financiamiento del déficit de caja", explicaba la misiva. Por esos motivos "se verán afectados, entre otros aspectos, el normal financiamiento y funcionamiento de la actividad concesionada".

El Gobierno recibió la carta y la criticó. Luego lanzó una embestida contra Edenor.

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