Sinclair estaría cerrada por tres meses

Se trabaja en el apuntalamiento de la obra, pero no terminan de sacar el agua acumulada en el pozo; evalúan un plan de contingencia
Julieta Paci
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22 de agosto de 2012  

No hay buenas nuevas para los vecinos de la calle Sinclair, entre Cerviño y Demaría. A cinco días del desmoronamiento frente al pozo de una obra en construcción, todo parece indicar que la calle estará cortada, como mínimo, 45 días y como máximo, hasta tres meses.

Desde el sábado pasado la calle está vallada; el tránsito vehicular, cortado, y los vecinos dicen que sacar la basura es un inconveniente, lo mismo que retirar los autos de las cocheras.

"Dicen que habrá que esperar tres meses para que podamos volver a nuestra vida habitual, es una locura", refunfuñó Sol, que vive justo enfrente del derrumbe y asegura que está aterrada de que lo del sábado se pueda repetir.

"Mi edificio está a siete metros, si hay una tormenta no sé qué puede llegar a pasar. Temo que si llueve podría venirse la obra para acá y provocar un desastre", dijo la mujer.

Muchos son los que se resisten a que la construcción continúe, mientras otros, indignados, aseguran que la situación no puede seguir así.

"Acá hubo negligencia, pero pareciera que nadie quiere hacerse cargo. Desde el primer día los obreros sacan agua de las napas, eso no es normal. Si piensan seguir con la obra, acá tienen que venir primero a controlar", protestó Sandra Bialoscornik, otra de las vecinas.

Según explicó Mario Boscoboinik, director general de Fiscalización y Control de Obras de la Agencia Gubernamental de Control, la obra está clausurada por la Guardia de Auxilio, pero aun así los obreros pueden seguir trabajando.

Los vecinos se mostraron preocupados por el futuro de la obra
Los vecinos se mostraron preocupados por el futuro de la obra Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
"En este momento lo que queremos es que continúen con su labor para restaurar los daños que se produjeron en la vía pública", dijo Boscoboinik, quien aseguró que, en el día de hoy, la empresa constructora Tiscornia, responsable de la construcción, presentará un plan de trabajo con distintas etapas y tiempos de obra para poder avanzar en la recuperación de la estructura perjudicada. Aunque aclaró: "Eso no significa que será aprobado".

Por otra parte, Boscoboinik aseguró que los trabajos para permitir la apertura de la calle Sinclair al tránsito vehicular demandarán, como mínimo, un mes y medio y como máximo tres meses.

Según informaron desde la Agencia Gubernamental de Control, desde 2006 hasta lo que va del año, el 60% de los problemas en las construcciones se produjeron durante la etapa de excavaciones y demolición, un 25% en la ejecución de las estructuras, un 10% durante la albañilería y un 5% en la etapa que denominan "cisne negro", en la que ocurren casos que no pueden ser prevenidos.

Una fuente de Defensa Civil informó que actualmente se está trabajando en un sistema de bombas para poder quitar el agua acumulada y poder seguir construyendo.

"Por el momento hay una sola bomba trabajando para evacuar el agua acumulada, pero en estos días esperamos poder colocar dos más. El material que están ingresando los obreros, por el pulmón de las vías del Ferrocarril San Martín, es para apuntalar la obra, lo que buscamos es impedir que se siga desgranando la tierra", dijo mientras verificaba el caño sobre Cerviño, que despedía agua con mucha fuerza.

Por otra parte, Eduardo Epszteyn, auditor porteño, que realizó una visita por el desmoronamiento en la tarde de ayer, afirmó con convicción que es evidente que existió un problema de suelo. "La tierra tiene una calidad distinta a simple vista y hay que ver por qué se rompió un caño cloacal. Alguien no estudió bien el suelo en una zona cercana al río, inundable tradicionalmente, y se ve que hay por lo menos un metro y medio con tierra podrida."

Los vecinos aseguraron que a partir del desmoronamiento sus vidas cambiaron por completo.

"Salir con el auto es caótico y sacar la basura, otro tanto, porque los camiones ya no pueden pasar, al igual que los colectivos escolares", contó Sol, quien dice estar convencida de que el sobrepeso de los camiones cementeros, "que copaban la calle de las 6.30 a las 20, tuvieron que ver con lo ocurrido".

"Si fuese por mí, que no construyan más. Ahora no sé qué es lo que están haciendo, pero pienso que para que volvamos a la vida de antes van a pasar varios meses", dijo preocupada Adriana, una vecina de Sinclair 3045. También hubo quienes se mostraron enojados porque nadie realizó una inspección en los edificios cercanos para verificar cuál había sido el impacto del derrumbe en las construcciones linderas del barrio.

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