Sofía y Víctor, dos generaciones y un mismo amor por la música

Víctor Skorupski tiene 62 años y es el integrante más longevo de la Banda Sinfónica de la ciudad de Buenos Aires. Sofía Eslava, de 28 años, se acaba de incorporar
Víctor Skorupski tiene 62 años y es el integrante más longevo de la Banda Sinfónica de la ciudad de Buenos Aires. Sofía Eslava, de 28 años, se acaba de incorporar Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
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26 de agosto de 2019  • 12:11

Un leve bullicio se oye en la sala F del Centro Cultural San Martín. Sillas que se arrastran y objetos de metal que suenan al roce se confunden con el murmullo de mujeres y hombres. Víctor Skorupski trae consigo su saxo soprano. Lo quita de su funda con cuidado. Sofía Eslava hace lo mismo con su clarinete y se sienta en la tercera fila de la media ronda. En minutos llegará el director invitado y el ambiente del salón se cubrirá con el sonido de distintas piezas musicales. La primera será la Obertura "Romeo y Julieta" de Tchaikovsky. Es la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires que se prepara para la próxima función, una más en su extenso recorrido.

No hace mucho tiempo que Skorupski y Eslava comparten este espacio, pero ya hay algo que los une. Es esa pasión por tocar música y, especialmente, por hacerlo como parte de esta centenaria institución artística. No importa la edad ni el tiempo de permanencia. Víctor tiene 62 años y desde 1991 (casi la mitad de su vida) es músico de la banda. "Soy uno los más antiguos", dice el hombre, sonriente.

Sofía, en cambio, todavía no cumplió su primer año tocando en este grupo. A fines de 2018 se presentó a un concurso público para ocupar una de las diez vacantes para clarinete. El arduo estudio de la obra impuesta, uno de los conocimientos técnicos requeridos, dio sus frutos y la joven de 28 años obtuvo entonces su tan ansiado lugar. "No podía ser mejor. Era lo que más quería", reflexiona Eslava y una gran sonrisa se dibuja en su rostro.

El debut oficial de la banda fue en mayo de 1910, en el Teatro Colón, para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo
El debut oficial de la banda fue en mayo de 1910, en el Teatro Colón, para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

Desde que comenzaba a dar sus pasos en la adolescencia la mujer sabía que quería ser una más de esa banda. Con sólo 13 años ya había participado de algunos seminarios, lo que significa que había compartido tiempo y conocimientos con el elenco estable (actividad que sigue vigente cada temporada). "La banda te invita a tocar música popular", explica Sofía que se dedicó a la música desde que tenía ocho años, cuando se inscribió en el conservatorio de San Miguel, ubicado cerca de donde vivía. Su madre, pianista y docente, fue una de las personas que le transmitió la pasión.

Para Skorupski también era un anhelo que se había originado en su joven madurez. El hombre recuerda: "A los 18 años, con una formación que se venía desarrollando desde que a los 13 me integré a la banda del colegio salesiano donde cursaba con el saxo que me regaló mi padre, vine al teatro San Martín y vi a la banda". La banda, a diferencia de las orquestas, suele presentarse en distintos escenarios, artificiales y naturales, y esa característica sedujo a Víctor. "El cambio de ambiente genera un desafío nuevo cada vez, ya sea por la acústica del espacio como por el mayor contacto con el público", cuenta el saxofonista. Cuando la Banda Sinfónica toca en alguna plaza porteña, algo muy común en la programación oficial de sus actividades, "la gente, tras prestarnos mucha atención, nos saluda directamente", dice el músico y agrega, jocoso: "Los chicos nos piden autógrafos".

Los directores de la banda, conformada por 82 músicos, son los maestros Mario Perusso y Lito Valle
Los directores de la banda, conformada por 82 músicos, son los maestros Mario Perusso y Lito Valle Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

Aunque Sofía hace menos tiempo que conforma el grupo, tiene la misma pasión. Todavía recuerda el primer concierto que dieron este año en la Usina del Arte. "Mira dónde estoy", se dijo a sí misma esa jornada. Fue entonces cuando cayó en la cuenta que finalmente era parte de este organismo que tiene más de 100 años de vida divulgando primero himnos públicos en distintas ceremonias que ocurrían en la ciudad y que, a lo largo del tiempo, fue aggiornándose.

Historia de la Banda Sinfónica porteña

La Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires, organismo estable de la Dirección General de Música del gobierno porteño, fue creada por iniciativa del director de bandas italiano Antonio Malvagni -en honor al maestro, y por ser el espacio donde generalmente se presentaba la banda, la Glorieta de las Barrancas de Belgrano lleva su nombre-. Su debut oficial fue en mayo de 1910, en el Teatro Colón, para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo, cuenta Gustavo Costantini, uno de los musicógrafos que trabaja con el organismo y que no quiere olvidar de mencionar a los directores Juan José y José María Castro que alguna vez estuvieron al frente de la sinfónica.

Actualmente, los directores de la banda, conformada por 82 músicos, son los maestros Mario Perusso y Lito Valle. "Hace 20 años que estoy y la banda es un gran aporte a la comunidad", afirma Valle, que es compositor, arreglador y docente. "La gente nos recibe muy bien", agrega el músico y recuerda que una vez, cuando se presentaron sorpresivamente en el hall principal de la terminal ferroviaria de Constitución, quedó atónito ante la respuesta instantánea del improvisado público. "Algunas personas nos entregaron cartitas de agradecimiento que escribían en el momento en cualquier papelito. Nuestra presencia era como un remanso en la agitada rutina", recuerda Valle, orgulloso.

La banda cuenta con un amplio repertorio en el que incorpora a la música popular, con sus distintas vertientes como el jazz, tango, folclore nacional y extranjero, música de películas y comedias musicales. A diferencia de una orquesta, en la banda predominan los instrumentos de viento. Esta característica permite que el repertorio sea más amplio y se puedan sumar otras obras, a través de transcripciones, como las provenientes de las puestas teatrales y fragmentos de óperas, entre otras. "Hay versiones instrumentales de los Beatles", agrega Costantini.

Y, como parte de su tarea de divulgación originaria, se presenta en conciertos didácticos en escuelas públicas de la ciudad para llevar la música y generar el acercamiento de los instrumentos y los intérpretes a los estudiantes.

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