Un depósito de autos judicializados

Un show de De la Guarda, en 1998, fue la última actividad que se realizó en el predio
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22 de mayo de 2013  

Lejos -muy lejos- de sus años de esplendor, hoy el velódromo tiene diferentes usos. La comisaría 23a, situada en Santa Fe y Gurruchaga, lo utiliza como depósito de autos judicializados, mientras que la empresa Mantelectric -que se dedica a obras en espacios públicos como, por ejemplo, la iluminación- tiene allí una base de operaciones.

"Están en el velódromo desde antes de nuestra gestión, por acuerdos que ya caducaron", explicó Irarrázabal. "Los dejamos mientras el velódromo está abandonado: la policía cuida de que no entren intrusos y Mantelectric colabora con la limpieza del lugar", agregó.

Luego de su inauguración en febrero de 1955, el velódromo fue incorporado a la órbita de la ciudad de Buenos Aires. Hasta ese momento, el predio había estado a cargo y en custodia del Club Ciclista Nacional, pero la pérdida de popularidad del ciclismo como competencia deportiva y la falta de mantenimiento hicieron lo suyo en la monumental estructura.

En marzo de 1979 estuvo a punto de ser otorgado en concesión a la Unión Argentina de Rugby (UAR), que planeaba en cinco meses acondicionarlo como cancha y estadio de rugby. Sin embargo, la protesta de la Federación Argentina de Ciclismo logró frenar el traspaso.

En 1991, el tema de su utilización volvió a ser noticia. Una polémica concesión de 20 años, otorgada a una empresa privada por el entonces intendente Carlos Grosso, culminó con el funcionario en prisión durante ocho meses. En 1997, a su vez, el jefe de gobierno porteño Fernando de la Rúa ordenó la intervención del lugar.

Seguramente, 1998, quedará en la historia del velódromo. Durante ese año se realizó el último espectáculo público, Doma, del grupo De la Guarda.

En 1999, mientras se barajaba licitar el predio para la construcción de un anfiteatro o un lugar multiuso, la Asociación Argentina de Tenis soñaba con tener allí "su casa propia": entre otras instalaciones, una escuela de tenis de alta competencia, ocho canchas de polvo de ladrillo, dos canchas rápidas y un gimnasio.

Y es curioso: ya en ruinas, el Velódromo fue incluido en el recorrido olímpico cuando la ciudad se postuló para los Juegos Olímpicos de 2004.

El velódromo, aunque cueste creerlo, fue utilizado como campo de paintball . "Eso duró hasta que lo denunciamos y salió en la tapa de los diarios", detalló Osvaldo Guerrica Echevarría, presidente de la Asociación Amigos del Lago de Palermo. Irarrázabal aseguró que eso pasó en 2009, y precisó: "Apenas encontramos que los que organizaban los juegos de guerra no tenían ninguna concesión ni ningún permiso, los sacamos".

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