Una legión de ciclistas invade la ciudad

Dos veces por mes, miles de personas salen a recorrer las calles porteñas en bicicleta; citas al atardecer y en días de luna llena
Cecilia Millones
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2 de abril de 2012  

LUNA LLENA. El 8 de marzo, a las 21, salieron desde el Obelisco por la avenida 9 de Julio y coparon la autopista Illia, con rumbo Norte
LUNA LLENA. El 8 de marzo, a las 21, salieron desde el Obelisco por la avenida 9 de Julio y coparon la autopista Illia, con rumbo Norte Crédito: Fotos de Rodrigo Néspolo y Patricio Pidal / AFV

"Nadie es líder; nadie es organizador; nadie es dirigido por nadie. Sólo tenés que venir a pedalear con tu bici." Así invitaba Masa Crítica a LA NACION a compartir la experiencia de un paseo donde ningún primer puesto está en juego porque la experiencia sólo consiste en disfrutar de un recorrido en el que miles de bicicletas se imponen en las calles porteñas.

"Organización" no es precisamente la palabra que los define. Quienes la integran se autodenominan como una "coincidencia no organizada". Dos veces al mes se juntan en el Obelisco y salen a pedalear sin un recorrido prefijado. Los automovilistas que se encuentren con "la masa" deberán esperar hasta que pase el último. No hay forma de interrumpirla; los mismos ciclistas "hacen de tapón" en cada esquina para evitar el cruce de autos y dar seguridad a la multitud.

Si bien la mayor parte de los participantes son jóvenes de entre 20 y 35 años, no existe límite de edad para sumarse. Un ejemplo es el de Eduardo Vallejo, un jubilado de 70 años que vive en Caballito y participa de los encuentros desde hace dos años, cuando de casualidad vio pasar a la movilización por Santa Fe y Coronel Díaz. "Vivís una sensación de respeto y de libertad durante todo el recorrido que es maravillosa, y además es una manera de remarcar que somos parte de este tránsito en donde las calles se trasformaron en un todos contra todos", señaló a LA NACION.

Si bien Masa Crítica surgió en 1992 en California, Estados Unidos, durante una protesta de ciclistas por las condiciones del tránsito, en Buenos Aires se celebra desde 2005 con dos eventos: una recorrida pautada para el primer domingo de cada mes, desde las 16, y Masa Crítica Luna Llena, una paseo nocturno que este mes se realizará el próximo 6, a las 21. Importada a la ciudad, la bicicleteada fue sumando adeptos y hoy es una manifestación imponente para cualquiera que se la cruce.

Esta costumbre mensual se repite en numerosos puntos del país y del resto del mundo, y si bien la masa no busca un solo objetivo, sus integrantes suelen reforzar la idea de afirmar sus derechos como ciclistas. "Somos muchos los que a diario nos movemos en bici, y la masa es una forma de hacernos notar junto a otros a los que les pasa lo mismo: la bronca de que te lleven puesto los autos, que te encierren los colectivos o que no se respeten las bicisendas", señaló Yasmín Lorenzo, de 23 años, empleada en un hotel porteño.

Al igual que Yasmín, más de mil participantes esperaban ayer ansiosos la largada. A raíz de la carrera del TC 2000, su sitio en Facebook (con más de 10.000 seguidores) estalló de mensajes para acordar dónde juntarse. La plaza de Tribunales reemplazó a la tradicional juntada del centro porteño, y si bien el recorrido del TC no era de lo más bienvenido, sirvió para arrancar la jornada, recorriendo en bici el circuito que horas atrás habían realizado los autos de carrera. Luego, fue dejarse llevar por el camino que indicaban aquellos que iban adelante y que de manera espontánea iban rotando a lo largo de la recorrida.

Los acompañaron desde skaters hasta patinadores, y todo transporte ecológico que no sea motorizado. Tal fue el caso de Damián Pita, un jardinero de 30 años de El Talar que participó con su VE3, un vehículo ergonómico de 3 ruedas diseñado en el ITBA. "Hay una buena vibra y es una fiesta de la que te volvés adicto. Una vez que empecé a venir, entendí por qué me insistían tanto en participar. Ahora soy yo el que quiere traer a todos", agregó Damián, que desde hace seis meses participa del evento.

Mientras ayer la masa se desplazaba por los alrededores de la Plaza de Mayo, el Congreso y la plaza Miserere, en medio del sonido de bocinazos, cornetas y gritos de festejo, Manu Moschen, malabarista de 34 años de Castelar, musicalizaba la recorrida con su equipo portátil. "Siempre paso algo festivo que tenga que ver con el espíritu de la masa y que nos acompañe en el camino."

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