3000 pacientes dejaron de recibir remedios

El defensor del pueblo inició una acción para que se puedan seguir importando los fármacos sin abonar gravámenes.
El defensor del pueblo inició una acción para que se puedan seguir importando los fármacos sin abonar gravámenes.
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29 de agosto de 2000  

Al año y medio de haber nacido, José Manfredi debió ser internado en terapia intensiva por un severo cuadro de descompensación. Los médicos diagnosticaron acidemia propiónica , una rara enfermedad metabólica que, de no ser tratada con una dieta especial, ocasiona una acumulación de sustancias tóxicas en el organismo que puede llevar a la muerte.

Hoy José tiene cuatro años, y gracias a que respeta a rajatabla una estricta dieta, juega y se ríe como cualquier otro chico de su edad. Seguirá llevando una vida normal siempre y cuando cuente con aquellos alimentos medicinales que constituyen los dos tercios de su dieta diaria y que -como no se fabrican en el país- debe importar.

Pero los padres de José dudan de poder continuar comprándolos.

En marzo se les notificó a los 3000 pacientes que importan productos medicinales caratulados como de uso compasivo que deberán pagar impuestos sobre los mismos. Impuestos que ascienden, en promedio, al 70% del valor del medicamento. Si esto sucede, muchos de estos pacientes, que sufren enfermedades infrecuentes, crónicas, graves y de costoso tratamiento, se verán obligados a interrumpirlos.

Medicinas compasivas

Para ser clasificado como de uso compasivo, un medicamento debe responder a ciertos requisitos establecidos por la disposición número 840/79 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat): "Ser destinado a enfermedades que comprometen la vida, evolucionan hacia la invalidez, incapacitan permanentemente o deterioran la calidad de vida; no existir en el país tratamiento convencional o si el paciente presenta una intolerancia al tratamiento convencional existente; no haber sido utilizado en el país o en el extranjero".

En el caso de José, los alimentos medicinales que debe importar de los Estados Unidos reúnen varios de estos requisitos: no se fabrican en el país y son utilizados para una enfermedad que, de no tratarse, incapacita, deteriora la calidad de vida y puede llevar a la muerte.

"Si José respeta su dieta, está bien, sin ningún problema -cuenta Carlos, su padre-. El está creciendo y necesita este alimento. Si no se lo podemos comprar, no nos quedará otra alternativa que darle comida común, con lo que acumulará ácido propiónico en su organismo y se descompensará."

Por cortesía

Durante muchos años, José y otros 3000 pacientes importaron sus medicamentos de uso compasivo, exentos de gravámenes tasas e impuestos, a través de la División Medicamentos de Aerolíneas Argentinas.

El 30 de agosto de 1999 la empresa dejó de prestar el servicio en forma directa, argumentando que "no se estaba dando un servicio confiable". Como dicha importación se realizaba por cortesía , la carga no podía ser asegurada, por lo que al parecer no había ningún respaldo ante los "numerosos" casos de extravío de los medicamentos.

Por eso a partir del 6 de septiembre del año último, la mayor parte de la importación de medicamentos de uso compasivo pasó a manos de la empresa Aerofar SRL, que continúa brindando un servicio de similares características hasta hoy.

El problema surgió en marzo, cuando Aerofar comunicó que, "por motivos ajenos a la misma, dejaría de prestar el servicio exento de gravámenes, tasas e impuestos", cuentan los Manfredi.

Usos y costumbres

En otras palabras, Aerofar continuará trayendo los medicamentos, pero los pacientes deberán empezar a pagar los gravámenes, tasas e impuestos que la ley vigente establece que debe pagar todo producto importado.

La carga tributaria es de tal magnitud que los pacientes deberán pagar impuestos por el 70% del valor del medicamento, que en el caso de José asciende a 289 dólares. Como toda importación, deben ser pagados en moneda extranjera y por anticipado.

¿Por qué nunca se pagaron estos impuestos? Según Eduardo García Ferro, gerente de Aerofar, "nunca nadie intentó pagar los aranceles y nunca nadie intentó cobrarlos, tanto Aerolíneas como quienes ejercían el control de los procedimientos de importación pusieron por encima de la normativa vigente razones de tipo humanitario. Y como la Argentina es un país que se mueve más por los usos y costumbres que por las leyes, lo que se hizo durante años de una forma siguió así mientras Aerolíneas prestaba el servicio".

Reclamos no atendidos

"Actualmente, los pacientes no están pagando impuestos por una suerte de acuerdo temporario que hemos ido haciendo con la Aduana y con Aerolíneas, estirando los plazos todo lo que se puede", explica García Ferro. Ahora, las partes implicadas -pacientes, Aerofar, Aerolíneas y Aduana- están a la espera de que los ministerios de Economía y Salud, modifiquen la legislación vigente que regula la importación de medicamentos de uso compasivo.

A raíz de una actuación presentada por el padre de José, el 26 de junio el defensor del pueblo de la República Argentina, Eduardo Mondino, exhortó "a los ministros de Economía y Salud de la Nación para que, en forma conjunta y coordinada, adopten a la brevedad las resoluciones que permitan contar con la normativa para que estos pacientes tengan la posibilidad de importar las medicinas necesarias para sus tratamientos, exentas del pago de derechos de importación y tasas respectivas".

Lo que Mondino reclama es una norma similar a la Resolución Nº 1388/97 que exime a las personas discapacitadas del pago de todos los tributos que gravan la importación de elementos destinados a su rehabilitación, tratamiento y capacitación, extendiendo el beneficio a los pacientes con enfermedades crónicas, poco frecuentes y de alto costo, que requieren medicamentos de uso compasivo.

Según Mondino, "las respuestas que hemos recibido hasta ahora no son las esperadas. Dicen que están estudiando un proyecto, pero lo que sucede es que en asuntos de salud como éste, los tiempos deberían ser otros, pues tenemos denuncias de muchos pacientes que están en una situación acuciante. Además, lo que estamos pidiendo no es ni siquiera un subsidio, sino simplemente que estos pacientes puedan tener acceso a medicamentos que no se fabrican en el país a un precio razonable".

"Estas trabas tributarias y aduaneras afectan el derecho a la salud de las personas que padecen enfermedades muy serias, muchas veces terminales", concluye Mondino.

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