Advierten sobre los riesgos de beber en exceso en maratones

La sobrehidratación lleva a la hiponatremia, un cuadro que puede ser fatal
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23 de octubre de 2005  

NUEVA YORK.- El doctor Lewis G. Maharam, director de la Maratón de Nueva York y las maratones de San Diego, Phoenix, Nashville y Virginia Beach, aprovecha cada oportunidad que se le presenta para educar a los corredores sobre la amenaza más grande durante una carrera: beber demasiada agua.

El experto sabe de lo que habla y conoce el peligro: con el fin de evitar deshidratarse los corredores pueden terminar bebiendo tanto que diluyen la sangre. El agua se precipita en las células, incluso las del cerebro. Luego estas células hinchadas presionan el cráneo y el resultado puede ser fatal: el diagnóstico es conocido como hiponatremia, es decir, haber ingerido mucha agua.

"No hay casos de deshidratación que hayan causado la muerte de un deportista en la historia mundial de las maratones -aseguró Maharam-. Pero sí existe un registro de mortalidad por hiponatremia."

Según el doctor Arthur Siegel, jefe de medicina interna del hospital Mc Lean de Belmont, Massachusetts, y jefe del equipo de hiponatremia para las maratones de Boston, no se conoce cuál es el número exacto de muertes, pero el experto señaló que alrededor de una docena de casos fatales por hiponatremia fue reconocida de acuerdo con datos suministrados por médicos que participaron en recientes maratones.

Este año, por primera vez, el manual del corredor de la Maratón de Nueva York, que se realizará el 6 de noviembre, recomienda cuánto hay que beber: no más de 1/4 litro cada 20 minutos. En este sentido, el especialista hará un anuncio al comienzo de la competencia sobre cuánto hay que beber durante la carrera.

Bebidas deportivas

Por otro lado, Maharam señaló que las bebidas deportivas no son mejores que el agua. "Pero éste es un mensaje al que no siempre se le presta atención. El año último, el 1% de los más de 35.000 maratonistas de Nueva York tuvo hiponatremia", puntualizó Maharam.

Y aunque esa cantidad fue menor que la de maratones de otras ciudades, los médicos opinan que cada una de esas emergencias médicas podrían haberse evitado.

Para empeorar la situación, la mayoría de los tratamientos médicos contra la hiponatremia son desastrosos -según señaló Maharam-. Algunos profesionales piensan que el corredor está deshidratado, y entonces le suministran líquido en forma intravenosa".

Un estudio reciente de la Maratón de Boston 2002, reveló que el 13% de los deportistas que había terminado la carrera sufría de hiponatremia. Pero si alguno de esos corredores hubiera seguido bebiendo luego de la maratón -quizá pensando que las sensaciones de náuseas y malestar se debían a la deshidratación-, los médicos aseguran que podría haber terminado con convulsiones o en estado de coma.

Precisamente, esto fue lo que le sucedió a Mark Robinson, de 27 años, especialista en informática de West Roxbury, Massachusetts. El día de la Maratón de Boston 2004, amaneció inusualmente caluroso. La carrera era el 19 de abril, pero estaba pronosticado que la temperatura superaría los 30 grados.

Robinson estaba preocupado; era su primera maratón, se había entrenado durante seis meses y quería terminar la carrera en cuatro horas o menos.

"Transpiré mucho, y con tanto calor temía deshidratarme. Por eso me aseguré de tomar mucha agua", contó. Estaba a un paso del kilómetro 30, cuando de repente sintió náuseas y las piernas se le acalambraron. Se esforzó para continuar, pero en el kilómetro 37 no pudo correr más.

Sus padres lo recibieron en la línea final con una botella de agua. Bebió más y se sintió peor que nunca. "No sólo vomitaba y tenía diarrea, sino que sentía como si me hubiese drogado", recordó.

Sus familiares trajeron una silla de ruedas y lo llevaron hasta el puesto de atención médica. Cuando lo recibieron, como aún podía mantenerse en pie, los médicos lo mandaron de regreso a su casa. De repente, Robinson gritó, saltó en el aire, cayó al piso sobre el hombro y se lo quebró. Permaneció en el suelo inconsciente y sin respirar, hasta que su madre llamó al 911 (el número de emergencias) y un helicóptero fue a socorrerlo.

En el vuelo al Centro Médico de Boston, Robinson recibió líquidos intravenosos, ya que los médicos creyeron que estaba deshidratado. Terminó en coma, con respirador artificial, y despertó cuatro días más tarde. Pero ¿cuál fue el problema? Hiponatremia.

El doctor Paul Thompson, cardiólogo, corredor de maratones y director del Programa del Corazón de los Atletas del hospital Hartford, concluyó: "Siempre se dice que hay que tomar agua, tomar agua y tomar agua. Pero el exceso provoca que la sangre se diluya y el cerebro se hinche. Las compañías de agua quieren que uno beba como un pescado. Hay mucha gente sana y saludable que se entrena, corre maratones y luego muere. ¿La gente se ha enterado de esto? No".

Hidratación en su justa medida

Diagnóstico errado

En algunos casos, al creer que se trata de un cuadro de deshidratación, los médicos suministran líquido en forma intravenosa, lo cual empeora aún más la situación del paciente.

Hiponatremia

Con el fin de evitar deshidratarse, los corredores suelen beber tanto líquido que finalmente diluye la sangre. El agua se precipita en las células -incluyendo las del cerebro-, y luego las células del cerebro hinchadas presionan contra el cráneo. El resultado puede llegar a ser fatal.

Estadísticas

Un estudio realizado en la Maratón de Boston 2002 reveló que el 13% de los corredores que habían terminado la competencia sufría de hiponatremia.

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