Analizan el lugar de la mujer en la ciencia

Cecilia Draghi LA NACION
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8 de diciembre de 2009  

"Creo que la población está perdiendo la mitad de la potencia del cerebro humano al no estimular a las mujeres a estudiar ciencia", dijo Ada Yonath cuando recibió el Premio Nobel de Química 2009, compartido con dos hombres. Sin embargo, en una encuesta entre 350 estudiantes secundarios, madame Curie es la única mujer que aparece mencionada entre los científicos, según el Centro de Formación e Investigación en Enseñanza de las Ciencias (Cefiec) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

"En general, en los libros del secundario, circulan estereotipos que construyen una imagen masculina de la ciencia", indica el doctor Agustín Adúriz-Bravo, del Grupo de Epistemología, Historia y Didáctica de las Ciencias Naturales, que trabaja con investigadores de Grecia y España para cambiar la tradicional representación de que la investigación es una labor de varones.

En un estudio publicado recientemente en Science & Education, el equipo propone que se reflexione sobre el papel femenino en la ciencia a partir de teatralizaciones, juegos de roles o historias movilizadoras que obtuvieron resultados alentadores. "Quienes tuvieron estas experiencias en el aula, a la hora de dibujar escenas de ciencia en acción ya presentan a hombres y mujeres en igual rol de jerarquía", precisa Adúriz-Bravo.

Entre las iniciativas, se halla la de simular una sesión en que se debe definir si es aceptada una mujer como integrante de una academia científica. El debate es protagonizado por los alumnos del profesorado, y se busca que los varones hagan de mujeres y al revés. Otra actividad diseñada con especialistas del Centro de Historia de las Ciencias, de la Universidad Autónoma de Barcelona, España, es narrar historias de la ciencia con un papel femenino preponderante.

En el pasado, dice el investigador, los saberes científicos en manos de las mujeres eran el parto, el puerperio, el cuidado de los niños y ancianos, la farmacia, el tejido y la tintorería, la perfumería y la cosmética, la cocina y la conservación de alimentos. "Cuando un saber femenino alcanzaba una gravitación –afirma–, era cooptado rápidamente por los hombres. En algún momento del siglo XVIII, la comadrona –ejemplifica– pasó a ser un obstetra."

El equipo del Cefiec no pretende reemplazar a los científicos por las investigadoras, sino trabajar en la idea de que la ciencia es un trabajo que requiere de la mayor participación de todos. "La matrícula universitaria para carreras científicas es menor que la que el país necesita. Hay que sumar más gente a estas disciplinas", dice.

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