Ansiedad, el principal tema de consulta

Para los expertos, la angustia es tan radical que puede llevar a la inacción o a actos imprevisibles
Valeria Shapira
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7 de diciembre de 2001  

Bajo amenaza de cesación de toda capacidad de control, la salud mental de los argentinos parece estar al borde del default : "Existe una angustia normal, que es la que moviliza a un sujeto a pedir ayuda. Pero en este momento esa angustia es mucho más radical, y esto se puede traducir en una sospechosa quietud o en actos desenfrenados o imprevisibles", afirma la licenciada Mirta Pipkin, secretaria del comité de docencia e investigación,e integrante del equipo de emergencias del Centro de Salud Mental Arturo Ameghino.

Los ejemplos rezan: "Creo que me voy a volver loca. Los proveedores lloran (literalmente) y no les puedo pagar. No sé si escuchar la radio, o apagar todo y esconderme en un frasco", dice Marina, 36 años, empleada de un comercio. En los últimos meses los habitantes de Buenos Aires se han volcado con más ímpetu a los consultorios de salud mental: "Comparando este año con 2000, las consultas crecieron un 50%", afirmó a LA NACION el doctor Jorge Franco, jefe de consultorios externos del servicio de Salud Mental del Hospital de Clínicas, que atiende unas tres mil consultas mensuales.

Sin embargo, la "sospechosa quietud" fue una constante en los últimos días: "No hubo muchas consultas de emergencia; hay una especie de parálisis, de retracción", aseguró Pipkin. Es que, además, "la gente hasta tiene miedo de pagar un bono para ser atendida", coincidió Franco.

En los consultorios, tanto privados como institucionales, los psicólogos y psiquiatras se están adaptando a los cheques y reacomodando los honorarios. "A pesar de ello, muchos dejan de venir, por más que uno les diga que pueden pagar más adelante y que no deben discontinuar el tratamiento", afirma el licenciado Daniel Bogiaizian, director del área psicológica de la Asociación Ayuda, y especialista en trastornos de ansiedad.

Según Franco, "aumentan los síntomas de ansiedad general. Y mucho de lo que no puede ser metabolizado por el sujeto se manifiesta en el cuerpo".

La economía y la guerra

El doctor Emilio Montevecchio, médico de la guardia externa del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), lo corrobora: "En el último mes, las consultas se incrementaron entre un 20 y un 30%". ¿Diagnóstico? "Básicamente, dolor de pecho e hipertensión arterial." En términos sencillos: los famosos picos de presión , que los mismos pacientes atribuyen al stress y la sensación de inseguridad con respecto al futuro.

No es la inseguridad que invadió el mundo a partir de los atentados del 11 de septiembre la que más preocupa a los argentinos. Así lo indican las estadísticas de Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires (PPBA), que en el último año atendió 2841 consultas individuales: "El 34,9 % tuvo como principales motivos clínicos los miedos, el ataque de pánico, las fobias, la angustia, la ansiedad y la depresión -dijo el licenciado Hugo Pisarelli, director y coordinador general de la institución-. Estos motivos se repitieron entre el 11 de septiembre y el 11 de noviembre (período en que se atendieron 298 consultas). Los motivos manifiestos fueron el mantenimiento de la actividad laboral, la falta de trabajo y las cuestiones económicas, entre otros, pero los acontecimientos mundiales no fueron relacionados por los pacientes con los malestares por los que consultaron".

En términos técnicos: "El contexto es ansiógeno y favorece el incremento del llamado trastorno por ansiedad generalizada , que se define por una preocupación excesiva o desmedida de un sujeto que, aun sin estar en la peor situación (como ocurre con mucha gente de clase media y alta), no puede dejar de estar desmedidamente preocupada", aseguró Bogiaizian.

Los especialistas coinciden en que si bien todavía no se pueden arrojar cifras sobre las consultas de los últimos días, lo que sí se observa es el agravamiento o la aparición de nuevos síntomas en personas que ya se encontraban bajo tratamiento psicológico.

En una oficina, Miguel, de 65 años, ironizaba ayer al despedirse de sus compañeros: "Hasta mañana...si es que existe". La incertidumbre, dicen los psicólogos, es un arma siempre bien apuntada cuando se trata de poner la salud mental en jaque.

Lo digno de lo humano

  • "Todo ser humano necesita tener una proyección futura, pero la actual situación nos acota al presente inmediato, que produce desasosiego y angustia -dice el doctor Franco-. Lo importante es encontrar grupos de pertenencia, crear redes. Hoy, el sujeto no puede aislarse totalmente, considerando que no tiene responsabilidad sobre lo que pasa, ni sentir que es sólo una victima, ni pensar que no puede hacer nada. Hay que encontrar una visión realista, encontrarse con otros y ser solidario. Todo lo que se vive en conjunto y entendiendo que el vecino nos quiere ayudar nos acerca a lo digno de lo humano, sobre todo en tiempos en que la herida en lo social es profunda."
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