Avances en las terapias para el cáncer de mama

Contribuirán a mantener saludable el tejido mamario
Fabiola Czubaj
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23 de abril de 2008  

La nueva generación de tratamientos contra el cáncer de mama que se está gestando es sorprendente y casi roza lo que hasta hace muy poco tiempo parecía ciencia ficción.

Un “disparo” de radiación minutos después de extirpar un tumor, proteínas inyectables que emiten radiación dentro de la mama y células madre extraídas de la grasa abdominal para reconstruir un seno extirpado años atrás son tres de los nuevos tratamientos que están abriendo camino a terapias mucho menos invasivas que las actuales.

Pero, más allá del avance científico que representan, está la creciente demanda de preservar una parte muy importante del cuerpo de la mujer, como son los senos, y prevenir de ese modo la carga emocional y psicológica que acompaña el cáncer de mama.

“Sabemos no sólo que una de cada nueve mujeres tendrá cáncer de mama en algún momento de su vida, sino también que la curación de la enfermedad depende del diagnóstico temprano. Y hoy esto es posible porque existen herramientas que detectan lesiones malignas que aún no son lo suficientemente grandes como para palparlas", explicó el doctor Alberto Rancati, especialista en cirugía oncoplástica y coordinador en la Argentina del estudio sobre el uso de células madre en reconstrucción mamaria que realiza el Instituto Europeo de Oncología (IEO) de Milán.

De visita en nuestro país, investigadores de ese instituto, creado y dirigido por el reconocido oncólogo Umberto Veronesi, participaron hasta ayer en el Curso sobre Cáncer de Mama organizado por la Fundación Argentina contra el Cáncer, el IEO, la Sociedad Argentina de Mastología y la Asociación Médica Argentina.

Allí presentaron las nuevas terapias. La que más cercana se encuentra de la aplicación masiva es el uso de la radioterapia intraoperatoria (IORT, según sus siglas en inglés), adelantó a LA NACION el doctor Roberto Orecchia, director de la División de Radioterapia del IEO y colaborador de Veronesi.

La IORT consiste en aplicar un "disparo" de radiación durante no más de 2 minutos sobre la mama afectada inmediatamente después de extirpar el tumor. Los resultados en más de 3000 mujeres mayores de 44 años demuestran que es altamente efectivo y tiene pocas recaídas (1,4% de las pacientes).

Esto, precisó Orecchia, evitaría que una mujer reciba las 30 a 40 sesiones de radioterapia externa posquirúrgicas necesarias para evitar la reaparición del cáncer. "El estudio comenzó en Milán hace diez años como un proyecto piloto para comparar el efecto de la radioterapia tradicional, que dura entre 4 y 6 semanas, con una única dosis mucho más alta (21 gray)", explicó.

Para la investigación se usó un nuevo equipo acelerador de rayos, que se instala en el quirófano. Todas las participantes tenían tumores que no superaban los 2,5 centímetros.

"Los resultados hasta fines de 2007 indican que el efecto de la IORT y la radioterapia tradicional es el mismo, aunque la primera tiene más ventajas", dijo el investigador italiano. Ellas son: su rapidez, la buena interacción con la quimioterapia y la posibilidad de que la paciente recupere rápidamente su vida normal.

Los expertos estiman que la IORT servirá para un 30% de las mujeres con cáncer de mama, para lo que están ajustando los criterios de selección de las pacientes. Según adelantó Orecchia, la radioterapia intraoperatoria estaría disponible como tratamiento estándar en entre seis meses y un año.

Moléculas inteligentes

Otra de las nuevas estrategias para tratar el cáncer de mama se basa en el uso de una proteína (la avidina) y la vitamina H (biotina), que se atraen como imanes. Esta unión permite aplicar radioterapia de manera "inteligente" dentro de la mama sin dañar el tejido sano, según un estudio piloto en 10 candidatas.

De no ser por la seguridad con que la doctora Concetta De Cicco comentó los promisorios resultados obtenidos en ese primer estudio publicado en Clinical Cancer Research , el relato podría haber sido de ciencia ficción. Es que, desde hace años, los científicos que estudian los distintos tipos de cáncer buscan esa "bala mágica" que permita tratar y curar tumores.

Ahora, un estudio multicéntrico que acaba de comenzar intentará repetir los últimos resultados, y compararlos con radioterapia convencional. "Permite aplicar una radiación parcial sobre la glándula mamaria -explicó la doctora De Cicco, vicedirectora de la División de Medicina Nuclear del instituto europeo-. Es un método de bajo costo comparado con la radioterapia intraoperatoria."

La técnica consta de dos pasos. En el primero, el cirujano le inyecta a la paciente la avidina en aquellos sitios de la mama que necesitarán radioterapia. Al día siguiente, en un centro de medicina nuclear, se le inyecta la vitamina H marcada con un isótopo radioactivo.

"La avidina, que con carga positiva se aloja en el tejido mamario, funciona como receptor de la biotina, que emitirá la radiación localizada luego de unirse a ella -dijo De Cicco-. Elegimos este par de moléculas porque está probada su gran capacidad de unión indisoluble y resistente al calor."

A juicio de la investigadora, esta estrategia evitará el traslado de las mujeres para recibir la terapia radiante y evitará los efectos secundarios de su aplicación. Las moléculas, explicó De Cicco, se degradan al final del tratamiento y "no hay riesgo para la salud porque no migran a otros sitios del organismo". Se estima que este tratamiento demorará todavía 10 años.

Células que prometen

La tercera terapia de esta nueva generación se utiliza para la reconstrucción mamaria en mujeres a las que se les extirpó toda una mama hasta cinco años antes y que completaron la radioterapia tradicional.

Se basa en el aprovechamiento de las células madre presentes en la grasa corporal. Estas se obtienen centrifugando el 30% de la grasa extraída mediante una liposucción abdominal o de la cadera. "Lo que queda es la concentración de células madre que se aplicarán, formando una parrilla, en el tejido donde estaba la mama -explicó Rancati-. Este estímulo en la mama irradiada hace que se desarrollen nuevos vasos y mejore la hidratación y la elasticidad de la piel. Biopsias realizadas a partir del cuarto día demostraron que aumenta la vascularización del tejido."

Opinó Orecchia: "Es una técnica mínimamente invasiva y muy promisoria para la reconstrucción mamaria, pero aún necesitamos conocer, por ejemplo, cuál es la resistencia de estas células madre al uso de fármacos o terapias en el caso de metástasis a distancia".

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