Crece el consumo de ansiolíticos

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7 de diciembre de 2001  

Desesperados por la falta de efectivo, y sin poder dormir, muchos argentinos están optando por revisar el botiquín casero. Sin consulta previa con el médico o el terapeuta, eligen consumir tranquilizantes o medicamentos antidepresivos, lejos de reparar en sus efectos adversos.

"El consumo de ansiolíticos se está reagudizando, incluso por automedicación -confirma el doctor Jorge Franco, del Hospital de Clínicas-. Es una de las problemáticas que en el último tiempo se fue instalando cada vez más en la sociedad, como si fuera algo normal, muchas veces avalada o promovida por la publicidad."

Fuentes confiables de la industria farmacéutica indicaron ayer a LA NACION que el último año el consumo de tranquilizantes creció un 4% y, el de antidepresivos, un 13%, en un contexto de caída del mercado de venta de medicamentos que ascendió al 10%.

En unidades, se vendieron 15 millones de comprimidos de ansiolíticos o tranquilizantes y 3,7 millones de pastillas antidepresivas, lo que representa un total de 165 millones de dólares.

Para el doctor Franco, "el panorama es preocupante. Al bloquear momentáneamente los síntomas, y a los diez minutos de haber tomada la medicación, el sujeto que se automedica se siente mejor. Pero, al mismo tiempo, le está abriendo la puerta a una probable adicción. Estos medicamentos deben ser indicados por un especialista, sólo en los casos en los que corresponda".

Mejor que elegir esa opción, asegura el especialista, "es entrar en un proceso terapéutico. Esto es fundamental, sobre todo en estos tiempos en los que las condiciones sociales son poco propicias para que exista una buena salud mental. La automedicación es engañosa, y hasta puede resultar contraproducente cuando lo que se persigue es aliviar el desasosiego y la angustia".

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