Descubren claves del modo de acción del virus del papiloma

Es el causante del cáncer de cuello de útero
(0)
19 de febrero de 2007  

Dos trabajos de investigadores argentinos permitieron conocer aspectos clave del mecanismo de acción del virus del papiloma humano (HPV), agente causal del cáncer de cuello de útero. Tras analizar por primera vez la estructura de la principal proteína regulatoria del virus -la E2- por medio de resonancia magnética nuclear (RMN), encontraron que el modo en que ésta se une al ADN de la célula huésped resulta determinante en el control de los genes ligados al cáncer.

Las proteínas de las células humanas se parecen mucho a las de los virus, lo que hace extremadamente difícil la obtención de compuestos que inhiban su acción sin que resulten tóxicos para las células. Los doctores Gonzalo de Prat Gay, investigador del Conicet y del Instituto Leloir, y Daniel Cícero, de la Universidad de Roma, emplearon por primera vez RMN para entender qué sucede cuando la proteína E2 de la cepa 16 del HPV -la que con mayor frecuencia origina cáncer de cuello de útero- se une al ADN del núcleo de la célula infectada.

En una primera etapa, la E2 mantiene inhibida la expresión de otras dos proteínas virales, la E6 y la E7. Denominadas oncogenes debido a su capacidad de transformar células normales en malignas, esas proteínas son las encargadas de "acondicionar" a la célula del anfitrión de modo que les permita aprovechar su maquinaria celular para reproducirse libremente. "En una etapa más avanzada de la infección el genoma del virus se inserta en el genoma de la célula anfitrión. Cuando eso sucede, la proteína E2 se rompe, cesa entonces el freno que operaba sobre la E6 y la E7, la producción de ambas empieza a incrementarse y se dispara el cáncer", explica Prat Gay, director de la investigación y jefe del Laboratorio de Estructura-Función e Ingeniería de Proteínas del Instituto Leloir.

¿De qué manera sucede? "En realidad, lo que hacen E6 y E7 es desactivar el control del ciclo celular; como consecuencia, la célula se divide sin parar y no logra diferenciarse", acota Prat Gay. El trabajo fue publicado en Biochemistry . Hace pocos meses, el grupo de Prat Gay había difundido en esa misma revista otro trabajo de gran trascendencia que explicaba un nuevo mecanismo de acción de la oncoproteína E7. Para poder realizar este estudio, resultó determinante la colaboración con Daniel Cícero, científico argentino que integra el Departamento de Ciencias Químicas y Tecnologías de la Universidad de Roma y que desde 1990 se ha especializado en la aplicación de RMN al estudio de proteínas. Participaron en la investigación María García Alai, Alejandro Nadra, Diana Wetzler y Mariano Dellarole, del Instituto Leloir, y Mariana Gallo y Tommaso Eliseo, de la Universidad de Roma.

Prat Gay y Cícero, junto con sus respectivos equipos de investigación y en colaboración con expertos de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, estudiaron otro evento químico por el que atraviesa naturalmente la proteína E2, conocido como fosforilación y que consiste en la adición de un grupo fosfato a un fragmento de la E2 conocido como secuencia PEST.

El resultado del trabajo, publicado en la revista Structure , revela que al producirse la fosforilación la proteína pierde estabilidad, situación que es aprovechada por la célula para degradarla.

"Cuando una célula se divide, la proteína E2 se encarga de llevar el genoma del virus junto con los cromosomas de la célula, asegurándose de que las futuras generaciones de células sigan produciendo más copias de su genoma. La fosforilación no hace más que regular el número de copias de ese genoma, que dejan de producirse a partir de la degradación de la proteína", afirma Prat Gay. Los especialistas destacan que este hallazgo resulta de utilidad en las más diversas áreas de la biología, ya que por lo menos un 20% de las proteínas que existen en los distintos reinos presenta la secuencia PEST. "La descripción del modo en que la fosforilación degrada la proteína E2 en el HPV es sin duda trasladable al estudio de otras proteínas que cumplen funciones en el organismo", dice Cícero.

A la luz de estos hallazgos, los investigadores se plantean la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias para controlar el HPV. "Una alternativa posible consistiría en bloquear la replicación del HPV antes de que comiencen a expresarse los oncogenes E6 y E7", señala Prat Gay.

"También podría pensarse en generar compuestos que bloqueen la interacción entre la proteína viral E2 y el ADN celular. Otra alternativa es introducir proteínas E2 modificadas capaces de frenar a los oncogenes en las células cancerosas", opina Prat Gay. Y enseguida concluye: "Todo indica que esta área no ha sido considerada estratégica en la Argentina. Mientras recién este año un instituto de Rosario dispone de un RMN, con la financiación del Gobierno, en Brasil ya hay cerca de 40 equipos".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.