Deslumbra el satélite argentino

Científicos norteamericanos afirmaron que pocas veces se ve un funcionamiento tan preciso tan rápidamente
Nora Bär
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27 de octubre de 2011  

A cuatro meses de haber sido puesto en órbita, el diagnóstico de todos los equipos científicos que participan en la misión SAC-D/Aquarius no deja lugar a dudas: el satélite argentino goza de perfecto estado de salud. No sólo están funcionando correctamente todos los sistemas, sino que, controlados y vueltos a controlar sus instrumentos, ya está en condiciones de comenzar a operar a pleno.

"¡Qué éxito fantástico! -exclamó ayer Amit Sen, jefe del proyecto Aquarius, durante un seminario que reunió en el Salón Libertador del Palacio San Martín a ingenieros e investigadores de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), de otros organismos de la ciencia local y de la agencia espacial de los Estados Unidos, y a diplomáticos argentinos y norteamericanos-. Me siento honrado de estar aquí después de 10 años de trabajar día y noche en esta misión. Y lo que más me satisface es que los científicos no pueden dejar de sonreír desde el día en que se lanzó."

"Todos los instrumentos fueron encendidos, todos funcionan y el único que requirió una corrección fue el ROSA [que determina perfiles de temperatura, presión y humedad atmosférica], que será reencendido mañana", confirmó el ingeniero Daniel Caruso, jefe de proyecto de la Conae. Es más, según explicó Caruso, aunque habían calculado que para este momento habrían utilizado 10 kg de combustible para hacer correcciones, sólo emplearon uno.

El SAC-D/Aquarius, cuarto satélite de aplicaciones científicas diseñado en el país, es un aparato de 1400 kg que se lanzó el 10 de junio desde la Base Vandenberg, en California. La Conae desarrolló la plataforma satelital y cinco de los ocho instrumentos que transporta este verdadero observatorio del océano, el clima y el medio ambiente.

La NASA, su socia principal, aportó el Aquarius, un equipo de alta complejidad que estimará el contenido de sal de mares y océanos.

"Es un parámetro fundamental para entender la circulación oceánica y las interacciones entre el ciclo hidrológico y el clima, que hasta ahora sólo se conocía mediante mediciones parciales, a través de embarcaciones y boyas -explicó la doctora Sandra Torrusio, investigadora principal de la Conae-. Los datos de salinidad que fuimos ajustando con los tomados in situ muestran que todo está funcionando como estaba previsto."

Otras tres agencias espaciales (de Italia, Francia y Canadá) contribuyeron con instrumentos como el ROSA, y otros que detectan la radiación cósmica y la distribución de micrometeoritos y desechos espaciales, y monitorean fuegos y volcanes, además de la temperatura superficial del mar. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil facilitó las instalaciones para realizar las exigentes pruebas previas al lanzamiento.

"Estamos celebrando el comienzo de la misión SAC-D -dijo Michael Freilich, director de la División Ciencias de la Tierra de la NASA-. El conocimiento que ofrecerá abrirá nuevos campos de estudio. Queremos entender la Tierra como un sistema complejo y ningún país puede hacerlo solo. Es una misión clave que dará que hablar por décadas."

Girando a 657 km de altura sobre la superficie, el SAC-D da 15 vueltas al planeta diariamente, y lo cubre por completo en siete días.

"Este satélite es obra de todo el sistema científico y tecnológico argentino -subrayó el doctor Conrado Varotto, director ejecutivo y técnico de la Conae-. Lleva 15 proyectos científicos norteamericanos, 15 argentinos y latinoamericanos, 9 italianos y uno japonés. El objetivo es servir al mundo, y particularmente a América latina."

Por: Nora Bär

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