Dormir la siesta sería bueno para el corazón

Reduciría el riesgo de cardiopatías
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12 de febrero de 2007  

Entre los adultos griegos, dormir regularmente la siesta parece estar asociado con una reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardíaca. Es lo que indica un trabajo realizado en 23.681 hombres y mujeres de entre 20 y 86 años, y que se publica en la edición de hoy de Archives of Internal Medicine.

Algunas evidencias sugieren que en los países en los que es común dormir la siesta los índices de muerte por cardiopatías tienden a ser más bajos. Sin embargo, los pocos estudios que evaluaron esta potencial relación no descartaron otros factores que pueden influir en el riesgo de enfermedad cardíaca, como la actividad física y la edad.

Androniki Naska, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Atenas, y sus colegas estudiaron a más de 23.000 personas que no tenían historia de enfermedad cardíaca ni ninguna condición grave cuando se enrolaron en el estudio, durante 1994 y 1999. Al principio, se les preguntó si tomaban siestas al mediodía, con cuánta frecuencia y por cuánto tiempo. También informaron sobre su nivel de actividad física y hábitos alimentarios durante el año previo.

Durante un promedio de 6,32 años de seguimiento, 792 participantes fallecieron, incluyendo 133 que murieron de enfermedad cardíaca. Después de hacer los cálculos, surgió que los individuos que dormían la siesta con cualquier frecuencia y duración tenían un riesgo 34% menor de morir por causas cardíacas que aquellos que no lo hacían. Los "siesteros" sistemáticos o de más de tres veces por semana tuvieron un riesgo 37% menor.

Entre los hombres que trabajaban, los que dormían la siesta ya sea ocasional o sistemáticamente tuvieron un riesgo 64% menor de morir de enfermedades cardíacas durante el estudio que los que no lo hacían. "No pudimos hacer un análisis similar en las mujeres porque sólo hubo seis muertes entre las mujeres que trabajaban", escriben los autores.

"Interpretamos nuestros hallazgos como una indicación de que, en los adultos sanos, la siesta, probablemente por sus efectos de reducción del estrés, puede reducir la mortalidad coronaria", agregan. El hecho de que la asociación fuera mayor en los hombres que trabajaban que en los que no lo hacían es compatible con esta hipótesis, escriben.

"Es un hallazgo importante porque la siesta es un hábito común en muchas partes del mundo, incluyendo la región del Mediterráneo y América Central", concluyen.

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