Dos jóvenes diseñaron un mouse que se maneja con los ojos

Son egresados de la carrera de Bioingeniería de la Universidad de Entre Ríos
Son egresados de la carrera de Bioingeniería de la Universidad de Entre Ríos
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25 de enero de 2002  

PARANA.- El movimiento de los ojos puede reemplazar al de las manos para orientar el cursor del ratón en la computadora, activar un artefacto hogareño o manipular una silla de ruedas automatizada.

La tecnología que permite este aprovechamiento inusual del sentido de la vista tiene diferentes desarrollos en el mundo, incluso en la aeronavegación militar, pero el prototipo que lograron dos jóvenes argentinos en Paraná presenta una novedad: además de útil, es accesible, barato y portátil.

Guillermo Dos Santos Pereyra, un rosarino de 26 años, y Gustavo Sevillano, pampeano de Santa Rosa, de 25, se graduaron de bioingenieros en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) con la presentación de un invento que sirve a todos los mortales y en especial a los que presentan alguna dificultad motriz, sea leve o severa.

Los conocimientos alcanzados en informática, electrónica, anatomía, fisiología, fisiopatología y otras disciplinas, es decir, la confluencia de la ingeniería y la biología, prometen mejorar la calidad de vida de las personas. Se comprende, entonces, la magnitud del logro, luego de 7 años de estudio en la Facultad de Ingeniería de la UNER, y la importancia de la carrera de Bioingeniería, que se dicta desde hace 15 años en la pintoresca Oro Verde, a escasos 15 minutos de esta capital.

La interfaz para control de entorno por detección electrooculográfica (que les valió un diez sobresaliente en la defensa final de la tesis) es un prototipo que podría definirse como un mediador inteligente entre la persona y el aparato que desea manipularse.

Se compone de dos pares de electrodos que detectan los movimientos del ojo, conectados a un microcontrolador que traduce las señales al lenguaje digital, las procesa y transfiere las órdenes al dispositivo electrónico que se desea comandar (en el caso de una computadora reemplazaría al ratón, el mouse). No hay de por medio una computadora, sino un microcontrolador, un chip, y esto abarata el equipo y lo hace liviano, portátil.

Opciones variadas

Una vez que el ojo ubica el cursor con movimientos hacia la izquierda, la derecha, arriba, abajo o en diagonal, una contracción del músculo de la mandíbula permitirá emular el clic del mouse para dar la orden de aceptar, cancelar, abrir, cerrar, conectar, buscar, agregar, conocer propiedades, en fin, cualquiera del casi infinito menú de opciones que ofrece la pantalla. Y lo mismo si lo que se pretende es mover a gusto y placer una silla de ruedas con comando automático.

"En nuestro prototipo conectamos dos electrodos superficiales autoadhesivos en las sienes para detectar los movimientos horizontales, más uno sobre la ceja y otro debajo del ojo para los movimientos verticales", explicó Sevillano.

"No se registra cualquier movimiento del globo ocular, sino uno específico, como por ejemplo mirar hacia la izquierda y volver el ojo al centro; de allí, la señal bioeléctrica va al microcontrolador, donde se procesa con un software específico que diseñamos y se genera una señal de salida similar a la del mouse, que por medio de un cable es conducida al puerto de la PC -precisó Dos Santos Pereyra-. Para el clic , colocamos un tercer par de electrodos que detecta el movimiento del músculo de la masticación; elegimos una mueca como la señal del 7 de oro en el truco", graficó.

El precio de los insumos para el prototipo es de alrededor de $ 200, un dato que alienta a sus creadores, porque si bien a ellos les costó ahorrar ese dinero saben que el servicio que prestará su interfaz no tiene precio.

También aceptan que el esfuerzo valió la pena, no sólo para completar su carrera, sino porque intuyen que podría abrirles un camino laboral que, hoy por hoy, está en veremos. Ambos se muestran expectantes y no descartan alternativas de trabajo en la Argentina o en el exterior, e incluso un posgrado.

Soluciones integrales

Los jóvenes bioingenieros que diseñaron esta interfaz que permite manejar distintos aparatos con un movimiento ocular trabajan en el desarrollo de instrumentos necesarios para garantizar un mejor estado de salud.

"En nuestra tarea intentamos lograr una tecnología que esté al alcance de las personas; por eso en este caso diseñamos un aparato compacto, portátil, genérico y económico", indicó Guillermo.

Para ellos, la tecnología tiene que estar al servicio del paciente y no al revés. "Es importante que para el diseño se conforme un verdadero equipo de trabajo entre los profesionales que intervienen en el desarrollo, la persona que va a usar el equipamiento y aquellos individuos que la rodean (familiares, amigos, profesionales) -escribieron en su tesis de graduación-. Lo ideal es trabajar en forma transdisciplinaria, donde cada persona aporta sus conocimientos específicos y su experiencia personal, se nutre del aporte del resto del equipo (más allá de su especialización) y colabora para llegar a plantear una solución integral."

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