Einstein en la Argentina

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16 de abril de 2005  • 15:14

Además del centenario de la Teoría de la Relatividad, este año se cumplen ochenta años desde que Albert Einstein visitó la Argentina.

El sabio alemán permaneció en el país exactamente un mes, entre el 24 de marzo y el 24 de abril de 1925. Tenía 46 años y viajó acompañado de su esposa - y prima - Elsa.

La visita se debió a una invitación conjunta de la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Hebraica Argentina.

En ese entonces, ya era mundialmente reconocido por su Teoría de la Relatividad, formulada 20 años atrás, y por haber ganado el premio Nobel de Física en 1921.

Durante su visita a la Argentina dio doce conferencias, la mayoría dedicadas a explicar su novedosa teoría. Según un diario de la época, "Einstein jamás objetó las interrupciones y objeciones. Es más, pidió que ante la menor duda se lo interrumpiera".

"Más que conferencias, se transformaron en charlas de difusión de sus teorías en un ambiente de calidez e informalidad, como si fueran clases con sus propios discípulos".

"El público por cierto era muy variado. Estuvieron políticos, representantes del gobierno, decanos, intelectuales científicos y estudiantes", agrega el periódico.

El presidente de Argentina era Marcelo T. de Alvear, y el país vivía un buen momento. Tanto es así que ese período es conocido por muchos como "La Belle Epoque" argentina.

Einstein llegó a al puerto de Buenos Aires a bordo del barco Capitán Polonio, tras una escala en Río de Janeiro, donde dio una conferencia, y otra en Montevideo, donde habló ante una multitud de jóvenes en una plaza de la ciudad.

Anécdotas

El ingeniero argentino Ernesto Comoglio, gran admirados de Einstein, compartió con BBC Mundo los relatos de su madre y de su tía, que asistieron a un acto que protagonizó el sabio alemán en el Colegio Nacional de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

Comoglio recuerda en especial dos hechos que dicen mucho sobre el físico.

"Me ha contado mi tía que una orquesta tocó al finalizar aquel acto. Entonces la señorita Curubeto Godoy, violinista, sabiendo que le gustaba muchísimo tocar el violín, le ofreció el instrumento a Einstein, quien tocó un fragmento del Zapateado de Sarasate, una obra de bastantes dificultades técnicas."

"Este relato habla de las aptitudes artísticas y el buen humor del alemán", señala Comoglio.

"Además, cuando terminó el acto, el presidente de la Universidad de La Plata le ofreció a Einstein un cheque por mil pesos de ese entonces, pero al sabio le pareció una cantidad muy grande. Entonces, luego de una amable discusión, se pusieron de acuerdo con que se llevaba 500 y dejaba 500 para fomentar fines científicos." "Esta anécdota habla de la generosidad de Einstein".

Einstein periodista

El sabio colaboró con el tradicional diario argentino La Prensa, escribiendo algunos artículos.

En uno de ellos, habló de temas políticos y propuso la creación de una "Paneuropa" a partir de la unión de países europeos, ochenta años antes de que se aprobara la constitución de la Unión Europea.

Pero lo que más preocupaba a Einstein era que la gente entendiera sus teorías. "Es una ironía del destino que yo mismo haya sido receptor de una admiración excesiva. (...) La causa de esto puede ser perfectamente el deseo, inalcanzable para muchos, de entender las pocas ideas que con mis débiles poderes he alcanzado después de una lucha incesante", escribió el físico en su ensayo "El mundo como yo lo veo".

En uno de los artículos para La Prensa, Einstein reiteró su deseo de transmitir su visión del mundo.

"Quiero que en la Argentina, en cuya capital reconozco un gran centro de cultura, se conozcan los fundamentos de mi teoría, tal como la entiendo y no bajo el aspecto en que me la presentan admiradores entusiastas que, en el calor de la polémica, la desfiguran muchas veces."

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