El 68% de los chicos recibe la agresión del humo en su casa

Lo indica un estudio de la Sociedad Argentina de Cardiología
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31 de mayo de 2003  

"En nuestro país, el 68% de los chicos está expuesto al humo de tabaco ambiental en sus propias casas. Esto significa que comienzan a fumar antes y que aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares", dice preocupado el doctor Jorge Tartaglione, vicepresidente de la Federación Cardiológica Argentina (FCA) y director del consejo de epidemiología y Prevención Cardiovascular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

Según un documento difundido por la SAC, el humo de cigarrillo puede causar disfunción de la circulación de las arterias coronarias (que irrigan de sangre el corazón) en los no fumadores, además de que exponerse a esa nube tóxica durante 30 minutos altera la velocidad de flujo circulatorio de esos vasos sanguíneos. Los datos indican que tener un cónyuge que fuma aumenta el riesgo de infarto en un 43% para el no fumador y un 73% si los que fuman son uno o más hijos.

"El fumador pasivo es quien se expone a la inhalación de productos de combustión del tabaco en un ambiente cerrado –agrega el cardiólogo–. El estudio de factores de riesgo coronario en América del Sur (Fricas) realizado por la SAC demostró que las personas que conviven con fumadores incrementan su riesgo de tener un infarto agudo de miocardio en un 70%.

"Estos resultados resaltan la importancia de las políticas de Estado en salud en la protección de los fumadores pasivos. En nuestro país hay disposiciones que protegen al no fumador al prohibirse fumar en lugares cerrados, pero no siempre se cumplen, sin respetar que todos los ciudadanos tenemos el derecho a respirar un aire libre de contaminantes."

Daño, más allá de la pitada

La preocupación del doctor Tartaglione no parece infundada ante un trabajo sobre tabaquismo pasivo realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en distintos lugares de la ciudad de Buenos Aires (edificios públicos, un hospital, bares, restaurantes, colegios y aeropuertos).

Según la OPS, las oficinas públicas encabezaron la lista de espacios cerrados viciados de tabaco, pero no fue mucho menor la proporción hallada en el hospital (no quisieron revelar cuál), y se halló una proporción similar en bares y restaurantes, en especial de comidas rápidas, donde a pesar de la división de sectores entre fumadores y no fumadores, el aire se mezcla por el sistema de ventilación.

El único espacio público que salió airoso de la investigación fue el Aeroparque Jorge Newbery, donde las concentraciones de humo fueron prácticamente nulas. Por ese motivo, ayer la Organización Mundial de la Salud y la OPS entregaron a Aeropuertos Argentina 2000 un reconocimiento al declarar al Aeroparque zona libre de humo. En Ezeiza, en cambio, urgen medidas para mejorar el problema.

La posición de la SAC y la FCA respecto de los fumadores pasivos se opone a las conclusiones de un trabajo difundido a mediados de este mes por la prestigiosa British Medical Journal que –financiado por tabacaleras de los EE.UU.– minimizaba las consecuencias del humo en aquellos que conviven con fumadores. Luego de su publicación, las más importantes asociaciones de lucha contra el cáncer y las enfermedades cardíacas cuestionaron su seriedad.

Un estudio realizado en el hospital St. Peter, Helena, Massachussets, EE.UU., indica que se redujeron un 60% las admisiones hospitalarias por infarto luego de 6 meses de implementarse un plan que prohibía fumar en lugares públicos.

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