El agujero de ozono se redujo a la mitad

Indican mediciones del 29 del actual
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31 de octubre de 2000  

"El agujero de ozono ha disminuido su extensión. Esta superficie es ahora cercana al promedio", informa un boletín distribuido ayer por el Servicio Meteorológico Nacional.

Anteayer, el fenómeno atmosférico cubrió prácticamente la mitad del área que había ocupado durante su pico máximo de mediados de septiembre, es decir, alrededor de 15 millones de kilómetros cuadrados. Según datos registrados por el satélite TOMS, de la NASA, sus bordes están ahora muy lejos de Tierra del Fuego.

La buena nueva viene a poner compresas frías a la alarma generada en ciertos círculos científicos por mediciones previas. Si todo prosigue como permiten preverlo registros históricos, la disminución "continuará en las próximas semanas", agrega el boletín.

Pero la tranquilidad es aún mayor si se tiene en cuenta que, como explica el doctor Luis Orce -investigador del Conicet y director de la Red Latitudinal de Registro de la Radiación Ultravioleta, que registra 1440 datos diarios en sus cuatro radiómetros de Jujuy, Buenos Aires, Trelew y Ushuaia-, la radiación recibida es normal en este momento del año para Ushuaia, en octubre para Trelew, en septiembre para Buenos Aires y en agosto para Jujuy. Los habitantes del Sur no recibieron más radiación ultravioleta que la que reciben en Jujuy, sin agujero en la capa de ozono.

"En Ushuaia, hubo personas que fueron a ver al oftalmólogo porque temían haber sufrido daño ocular por la radiación. Sin embargo, de ninguna manera una radiación como ésta puede tener un efecto agudo, porque se requieren muchos años de radiación acumulada para que haya daño biológico", explica el bioquímico, que desde hace más de treinta años estudia el efecto de las radiaciones solares sobre los tejidos vivos.

Según el investigador, cuando al final del invierno el sol empieza a calentar las capas superiores de la atmósfera sobre la Antártida, las moléculas se expanden y tienden a desplazarse. Eso hace que se formen vientos ciclónicos que confinan una gran masa de aire. Al registrarse allí los procesos fotoquímicos que destruyen el ozono, se forma el agujero. Luego, cuando avanza el año y las temperaturas se equilibran, el vórtice (que es como una chimenea irregular) se rompe y se produce una entrada de ozono fresco desde la zona ecuatorial. Por eso, después de mediados de diciembre el agujero desaparece.

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