El fenómeno de El Niño podría regresar a partir de diciembre

Los pronósticos anticipan que esta vez no causará grandes lluvias ni inundaciones
Los pronósticos anticipan que esta vez no causará grandes lluvias ni inundaciones
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31 de agosto de 2001  

Si los anticipos de la Organización Meteorológica Mundial no fallan, este verano regresará el fenómeno de El Niño. Claro que no habrá que temer aquellas interminables lluvias, con el dramático corolario de las inundaciones (y más tarde de las sequías) que se registraron durante su última visita, entre 1997 y 1998.

Esta vez, las aguas del Pacífico tropical no subirán demasiado su temperatura, y eso podría incrementar sólo levemente las lluvias. Pero nada más. Al menos en lo que respecta a nuestro país, donde El Niño no golpea tanto como en Perú, la región que recibe más intensamente el fenómeno.

"Cuando la temperatura de la parte central del Pacífico tropical, entre Indonesia y la costa peruana, toma valores distintos de los normales, por debajo o por encima, ocurren dos fenómenos: el Niño, un episodio cálido que aumenta las lluvias, y la Niña, un episodio frío que las disminuye -explica el doctor Mario Núñez, director del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Hasta hoy, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOA) de los Estados Unidos, que recolecta información de distintos laboratorios mundiales, afirma que la mayoría de los modelos de predicción prevén un Niño débil. Será algo suave, aunque hay que estar atentos a las mediciones: el pronóstico no es algo infalible."

Núñez, que es investigador del Conicet, recuerda que durante el último fenómeno el ascenso de la temperatura de las aguas se disparó a partir de mayo de 1997, y llegó a su pico máximo en el verano, cuando fue de unos 4°C más de la media habitual. Ahora, la anomalía positiva es menor que 1°C.

"Para hablar de un nuevo fenómeno de El Niño la temperatura tendría que evolucionar en forma tan rápida e intensa que sería imposible en los cuatro meses que faltan para que termine el año -afirma el doctor Guillermo Berri, investigador del Conicet y profesor del Departamento de Ciencias de la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. El fenómeno tiene su pico máximo durante el verano en el hemisferio sur y necesita tiempo para desarrollarse. Los pronósticos confirman que habrá una fase caliente, pero débil: subirá la temperatura cerca de un grado, aunque no en una forma tan extendida como para cubrir toda la región oriental y central del Pacífico, hecho que sí define a un Niño."

Pronóstico positivo

Durante el último fenómeno de El Niño (que, tal como señala el doctor Berri, fue el más fuerte del siglo pasado), se confirmaron con creces los pronósticos realizados por todos los organismos internacionales.

"Debido a esto -asegura el doctor Núñez- se sabía que sería intenso. Antes de que se produjera, un grupo de científicos argentinos especializados en el tema fuimos convocados por la Subsecretaría de Transporte, de la que depende Recursos Hídricos, y como ya sabíamos que el pronóstico era confiable advertimos que habría inundaciones por las grandes lluvias de noviembre. No sabemos qué hicieron con esa información. Pensamos que, por lo menos, estarían preparados para mitigar los daños."

"El Litoral y el extremo norte de la provincia de Buenos Aires son zonas características donde se observan lluvias por encima de lo normal la mitad de las veces en que ocurre el fenómeno, algo que se produce una vez cada cuatro a siete años y que se registró en forma documentada a partir de 1726", dice Núñez.

"Pero esta vez -señala Berri- la magnitud del fenómeno no es suficiente para pensar que tendremos terribles inundaciones."

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