El hombre, gran culpable del cambio climático

El calentamiento global se agravará
Luisa Corradini
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3 de febrero de 2007  

PARIS.– La Tierra demorará mil años en absorber los daños al medio ambiente provocados por la acción del hombre, según las conclusiones de la Comisión Internacional sobre Cambio Climático (CICC) presentadas ayer aquí, después de una semana de debates en la sede de la Unesco.

Esa imagen refleja claramente el principal diagnóstico científico de los expertos de la CICC, que, por primera vez, expresaron sin reservas que el hombre es el principal responsable de los trastornos ecológicos provocados por el recalentamiento de la atmósfera.

Los expertos aseguran que esa tendencia se acelerará en el próximo siglo, pues en 2100 la temperatura media de la Tierra aumentará entre 1,8°C y 4°C, y el nivel de los océanos subirá entre 28 y 43 centímetros, aunque no se pueden descartar valores superiores. En esos próximos 100 años también se acelerará el ritmo de fenómenos atmosféricos extremos, como canículas (períodos de mucho calor), ciclones y sequías, según pronostica el texto preparado por los 500 expertos de la CICC.

La principal conclusión de ese documento, esencialmente redactado para servir de hoja de ruta a los dirigentes políticos del planeta, sumió en un pesado silencio de zozobra al millar de periodistas que asistieron a la conferencia de prensa final.

"Este informe debe ser considerado la piedra fundamental de una nueva conciencia. Quien no actúe después de conocido su contenido, será un irresponsable ante la historia", declaró el indio Rajendra Pachauri, presidente de la CICC, en la única declaración política de los científicos que participaron en la redacción del informe.

Ese documento de apenas 21 páginas (resumen de un informe de 1000 carillas que demandó tres años de trabajo y la colaboración de 3000 expertos) será a partir de este momento la biblia en la que la comunidad internacional fundará sus acciones durante el próximo quinquenio.

El texto servirá también para ayudar a los jefes políticos a decidir el seguimiento que deben dar al Protocolo de Kyoto, que caducará entre 2008 y 2012.

El informe estimó que, sin una reacción enérgica, los desajustes modificarán totalmente las condiciones climáticas actuales, disminuirán los recursos de agua potable y, con la elevación del nivel del mar, podrían hacer desaparecer islas y superficies fértiles.

Esos cambios obligarán a decenas de millones de personas a abandonar sus hogares y generará un éxodo de origen climático que será superior al de refugiados de guerra, según algunos expertos. "Hay que reconocer que el mundo no transita por el camino de la cordura", proclamó el geoquímico francés Jean Jouzel.

Aunque lejos del hemisferio norte, donde el recalentamiento hace sentir con más intensidad sus efectos, América latina también debería comenzar a preocuparse.

"América latina también padecerá los efectos del recalentamiento: mayores temperaturas y mayores precipitaciones. Esos fenómenos ya son verificables. Cada vez con más frecuencia se observan días muy calurosos y menos noches en las que refresca", señaló la doctora Matilde Rusticucci, experta argentina que participó en la redacción del informe.

Futuro latino

Pero América latina tiene especificidades que no siempre son una ventaja. "La región aún no ha padecido grandes cataclismos como el tsunami asiático, la canícula europea o el huracán Katrina. Esto ha impedido, en cierto modo, la toma de conciencia pública en cuanto a la urgencia de tomar medidas. Esa ausencia de presión popular ha llevado a los gobiernos a dejarse estar", agregó Rusticucci.

Con apenas el 5% de la emisión total de gases de efecto invernadero, la región está lejos de sufrir el mismo problema que los países desarrollados. Estados Unidos es responsable de casi el 26% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2).

Esa también es una buena excusa para que los responsables políticos dejen el problema para más adelante. Pero algunos científicos lanzan señales de alarma.

"Nadie sabe exactamente lo que sucede en la región porque, por falta de medios, no hay forma de recabar datos precisos. Eso es precisamente lo que se le puede criticar a este informe: que ha sido hecho con modelizaciones del mundo desarrollado, por una mayoría de científicos del Norte e interpretado con parámetros aplicables a esa región. Los gobiernos de nuestros países tampoco hacen ningún esfuerzo para que esas cosas cambien", afirmó a LA NACION el doctor Osvaldo Canziani, asesor de la cancillería argentina y copresidente del Grupo II de la CICC, responsable de analizar el impacto del cambio climático, la adaptación y la vulnerabilidad de la Tierra.

- Pero nuestra región parece estar en mejores condiciones que otras.

-Ya no. Que las cosas se ignoren, no quiere decir que no sucedan. Dentro de poco, las consecuencias de esa indiferencia comenzarán a hacerse ver en la agricultura. Nadie se ocupa, por ejemplo, del impacto que tiene una u otra industria sobre los recursos hídricos. En poco tiempo, faltará agua para riego o regiones enteras de tierras fértiles quedarán anegadas, y será demasiado tarde.

Al mismo tiempo, el presidente francés Jacques Chirac inauguró en esta ciudad la conferencia Ciudadanos de la Tierra, destinada a provocar una movilización internacional en defensa del medio ambiente. El mandatario pidió "una revolución económica y política para hacer frente a los desafíos del cambio climático".

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