El Neanderthal no sería el abuelo del hombre

Lo afirma un investigador argentino radicado en Francia
Lo afirma un investigador argentino radicado en Francia
Nora Bär
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29 de abril de 2004  

Al parecer, la familia ancestral del Homo sapiens cada vez está más cerca de perder a uno de sus integrantes: un trabajo conducido por Fernando Ramírez Rozzi, un científico argentino radicado en Francia, agrega nuevas pruebas que alejarían a los Neanderthales -¿definitivamente?- de la línea evolutiva humana.

Según su estudio de los incisivos y caninos provenientes de 55 Neanderthales, que hoy se publica en la revista Nature, aquellos brutos de cerebro grande se habrían desarrollado más rápido que el ser humano moderno; es decir, se convertían en adultos a los 15 años y no a los 18, como ocurre en el humano moderno. Para Ramírez Rozzi, éste es un signo inequívoco de que ellos y nosotros pertenecemos a dos especies diferentes.

La discusión acerca de si los Neanderthales pertenecen a nuestro linaje agita las aguas de la paleoantropología desde hace 150 años, cuando por primera vez se reconoció su existencia.

"Especie, por definición, es un grupo de individuos interfértiles, que pueden cruzarse entre sí -explica el investigador, desde su casa en las afueras de París, donde trabaja en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS)-. Una forma de evaluar si dos grupos son interfértiles es analizar su desarrollo, ya que las especies con desarrollo distinto difícilmente puedan cruzarse, ya sea porque las gametas (óvulos y espermatozoides) no son compatibles o, más probablemente, porque el embrión, al recibir información genética de dos ritmos de crecimiento diferentes, no llegaría a desarrollarse."

Para dilucidar esta cuestión, Ramírez Rozzi y su colega, José María Bermúdez de Castro, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, compararon el crecimiento dentario en Neanderthales y humanos modernos, un rasgo estrechamente ligado al desarrollo general del individuo. En todos los primates, conociendo la velocidad de crecimiento de los dientes se puede inferir el del resto del organismo.

"Para conocer el desarrollo dentario, es necesario observar el esmalte de las piezas dentales -detalla Ramírez Rozzi-. Este presenta líneas de crecimiento, igual que los árboles, que se forman cada 9 días en el ser humano actual, los grandes monos africanos (chimpancé y gorila) y los Neanderthales, y que se pueden contar en la superficie del diente."

A partir del análisis de esas líneas se puede determinar cómo fue el desarrollo dentario, cuánto tiempo tomó y a qué velocidad. Ramírez Rozzi y Bermúdez de Castro determinaron que en los Neanderthales el crecimiento era más breve que en el humano actual.

"La pregunta siguiente es si esta diferencia es suficiente como para justificar la separación entre dos especies, ya que en esto no existe un Rubicón, un límite mínimo -dice el científico-. Sin embargo, si se toman en cuenta los resultados obtenidos en los homínidos de Atapuerca, Homo heidelbergensis y Homo antecessor, se comprueba que la diferencia entre los Neanderthales y el ser humano actual es mayor que la que existe entre el ser humano actual y los fósiles de Atapuerca."

En otras palabras: para Ramírez Rozzi, tanto el Homo sapiens como el Neanderthal descienden de una especie común: el Homo heidelbergensis o el Homo antecessor. Más aún, los resultados sugieren que mientras los Neanderthales habrían evolucionado hacia un desarrollo acelerado, la otra línea, el ser humano actual, lo hizo hacia un desarrollo prolongado.

Tanto el desarrollo prolongado del hombre actual como el acelerado de los Neanderthales son rasgos derivados que respaldarían la hipótesis de que se trata de dos especies diferentes dentro del género Homo.

Registro viviente

Los dientes preservan sus registros de crecimiento en las variaciones diarias de la deposición de esmalte en la corona y de dentina en las raíces. Las pequeñas alteraciones forman elevaciones horizontales.

Según explica Jay Kelley en un comentario al trabajo que también se publica en este número de Nature, en el Homo sapiens el crecimiento dentario se caracteriza por una dramática detención del ritmo de extensión de la corona después de la formación de alrededor de la mitad superior. En contraste, los Neanderthales comparten un patrón más primitivo con H. antecessor y H. heidelbergensis; en ellos la detención es mucho menos pronunciada, lo que indica que la dentición se formó más rápidamente.

Para Kelley, algo que presta solidez al estudio del científico argentino es el tamaño de la muestra sobre la que trabajó, mucho mayor que las empleadas en otros trabajos similares. También, la notable consistencia de patrones de crecimiento que se detectan en los diferentes sitios de donde provienen las piezas dentales.

Pero el estudio de Ramírez Rozzi y Bermúdez de Castro permiten vislumbrar además algunas otras consecuencias.

"Este trabajo da por tierra con algo que se creía hasta ahora, que el prolongamiento del desarrollo en la evolución de los homínidos iba a la par con el aumento del volumen cerebral -afirma el científico-, y demuestra que un gran desarrollo del cerebro también era posible en un homínido con crecimiento rápido. Además, este rápido crecimiento permite suponer que la tasa de mortalidad debe de haber sido elevada, y que el rápido crecimiento es precisamente una consecuencia adaptativa de esa mortalidad. Pero este crecimiento acelerado, que tal vez fue una buena adaptación para un momento, fue la causa de su extinción. Aunque la razón exacta no se conoce, mis resultados muestran que hay que mirar ahora hacia el crecimiento. Durante muchos años se pensó que los Neanderthales estaban adaptados al frío (porque se originaron en un período glaciar) o al calor (porque los últimos se refugiaron en zonas cálidas). Estábamos en una impasse , ya que los datos desde el punto de vista climático eran contradictorios." Y concluye: "Mi artículo abre una nueva perspectiva para poder interpretar todos los datos ya disponibles sobre paleoclimas, cultura y estrategia adaptativa de los Neanderthales. De ahora en más, hay que interpretar todo esto desde el punto de vista de un desarrollo acelerado para ver si podemos comprender la causa de su extinción."

Buenas intenciones

  • Fernando Ramírez Rozzi se graduó en el Museo de La Plata. Más tarde hizo el doctorado en paleontología humana en Francia. En su tesis, investigó sobre los australopitecos de Etiopía.
  • En 1994 se presentó a un concurso para un puesto de profesor en el Museo de La Plata. "Tenía toda la intención de regresar al país -recuerda-, pero el concurso nunca se sustanció por el trágico partidismo de la universidad."
  • Ese año ingresó en el CNRS. Hoy, una década después, está radicado en Francia. Tiene tres hijas.
  • Por: Nora Bär

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