El registro de donantes, otro proyecto inconcluso

En 1999 lo había aprobado el Congreso
En 1999 lo había aprobado el Congreso
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28 de enero de 2002  

"Escribo porque quiero conocer cuál es la posibilidad que tengo de hacer una donación de médula... desconozco si hay un banco de donaciones de este tipo en la Argentina, pero sé que existen en el exterior."

Estas son las primeras líneas de uno de los tantos mensajes electrónicos, cartas y llamadas telefónicas que llegan periódicamente al Incucai, en los que muchas personas ponen su cuerpo a disposición de aquel que necesita un trasplante de médula para seguir viviendo.

Hoy, todas esas ganas de ayudar caen en saco roto, ya que la Argentina no cuenta con un registro nacional de donantes voluntarios de células progenitoras hematopoyéticas.

"El proyecto para la creación de un registro nacional fue aprobado por el Congreso en 1999 y se le asignó un presupuesto de tres millones de pesos -cuenta el doctor Víctor Hugo Morales, director del registro-, pero desde entonces no hemos recibido un solo peso para ponerlo en funcionamiento. Estamos esperando ver si, finalmente, este año comenzamos a recibir algo de ese dinero para empezar."

La falta de un registro nacional se hace sentir mucho cada vez que el Incucai recibe el pedido de un paciente que necesita un trasplante de médula ósea y que no posee un familiar compatible.

"En esos casos hay que buscar un donante fuera del país, en algún registro internacional -explica Morales-; pero también debemos pagar más de 22.000 dólares por cada trasplante."

Según este especialista, "contar con un registro propio no sólo nos permitiría bajar los costos de estas intervenciones; también nos permitiría contar con donantes con el perfil de histocompatibilidad de nuestra población".

Esto último no es un aspecto menor del problema, ya que los registros de donantes norteamericanos, por ejemplo, tienen muy pocos voluntarios con un perfil de compatibilidad similar al de los habitantes de la Argentina.

Además, si contáramos con un registro propio sería posible ofrecer nuestros donantes a pacientes de otros países.

"Esto, más allá de lo que implica en términos de solidaridad, sería una importante fuente de ingresos para financiar el registro mismo", concluye Morales.

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