Encuentro local de robots inteligentes

En el congreso de innovación tecnológica
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21 de septiembre de 2008  

Mientras "Rómula" interactuaba con humanos, devolviendo gestos robóticos a los curiosos que se acercaban a verla de cerca, "Mecatrónica" se arrastraba por el suelo imitando los movimientos de un lagarto, a la vez que una bola celeste calculaba las coordenadas de las estrellas que se ven en la noche de Buenos Aires.

De esta manera, la fiesta de la tecnología, la robótica y la innovación científica se celebraba en el VI Congreso Internacional en Innovación Tecnológica de la Facultad de Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) que tuvo lugar anteayer en Buenos Aires y proseguirá el 6 de noviembre en Rosario.

Durante el congreso, por el que transitarán 2500 personas entre alumnos y personas en general, además de exhibirse los trabajos anuales hechos en la facultad y los robots elaborados, se brindarán mesas de trabajo a cargo de los profesores e ingenieros de la UAI y sus colegas invitados de universidades de India, China, Estados Unidos y Brasil.

"La mayoría de los proyectos que hoy se muestran aquí son hechos durante el cursado de los alumnos en la carrera de Ingeniería en Sistemas", dijo a LA NACION el ingeniero Néstor Balich, a cargo de la materia Robótica e investigador del Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática de la UAI.

"Hay robots de gran tamaño como "Rómula", que es una aplicación multipropósito capaz de llevar hasta 150 kilos de carga útil. Está controlado por una notebook y utiliza una interfaz muy fluida que no necesita aprendizaje constante. Es capaz de hablar, reproduce texto que ya está escrito y permite relacionarse con la gente de manera más fácil", explicó Balich.

Y agregó: "Este año le agregamos una interfaz visual, con una cabeza y ojos para que se pueda comunicar con expresiones humanas. De esta manera, realiza gestos que llegan más rápido a su intercomunicador, mostrándose por ejemplo sorprendido, en lugar de expresar verbalmente que está sorprendido".

"Mecatrónica" es otra de las curiosidades del congreso. Se trata de un robot que imita el comportamiento animal, como por ejemplo el caminar de las lagartijas. Los alumnos deben aprender el desplazamiento del animal y reproducirlo en un robot, construyendo sus patas y creando el software para que mueva sus articulaciones.

Pero sin duda las estrellas del congreso son los fútbol-robots. "Estos aparatos juegan al fútbol en un partido de tres contra tres, en el que se desplazan autónomamente sin intervención humana. Cada uno tiene una cámara de video donde se reconoce y reconoce la posición de la pelota, los compañeros, adversarios y fundamentalmente del arco para anotar los goles", indicó Balich.

Sin que sea operado mediante un control remoto, un programa predeterminado efectúa los movimientos una vez comenzado el juego buscando la mejor estrategia para llegar al gol. Gana el equipo que desarrolla el programa más inteligente.

Según el profesor, esto está pensado para que en el futuro múltiples robots puedan trabajan en conjunto en fábricas e interactuar con humanos. La idea de desarrollar estos estudios de conocimiento y comportamiento, en este caso en el fútbol es porque es fácil para los alumnos interpretarlo y aplicarlo.

Uno de los alumnos que trabaja en este proyecto es Sebastián Blanco que explicó: "El ambiente de desarrollo de software es muy intuitivo y está amputado a chicos de escuelas medias y universitarias para que alumnos puedan programar tareas que no requieran mucha complejidad".

En el torneo Robocup Internacional de Lisboa desarrollado en 2004, la UAI obtuvo el segundo lugar y en 2006 logró el cuarto lugar en Viena. Además, el año pasado ganó el torneo argentino en la categoría de robots físicos.

Lejos de la canchas de fútbol, Ulises Bigliati, otro de los alumnos de Robótica, desarrolló un modelo de telescopio robotizado que recibe coordenadas absolutas de objetos celestes que los envía a un software de astronomía profesional.

"El modelo calcula con las coordenadas de latitud y longitud, con la posición humana y la hora, mueve motores y ubica la estrella. A partir de allí la sigue sin perder el movimiento terrestre", explicó Bigliati.

Orgulloso de los resultados demostrados por profesores y alumnos, el doctor Marcelo De Vicenzi, decano de la facultad, explicó a LA NACION el entusiasmo que le genera el desarrollo de este congreso. "Superamos año a año la convocatoria y más del cincuenta por ciento de los asistentes es público en general. Resaltar la curiosidad el ser humano tiene a veces dormida, producto de las actividades rutinarias, genera la capacidad de crear algo nuevo, reinventarnos y crecer como hombres y sociedad", puntualizó De Vicenzi.

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