Exhaustos y ansiosos, así llegan a las Fiestas los argentinos

El estado emocional de los argentinos está teñido este fin de año por cierta sensación de crispación y ansiedad, según afirman los especialistas en salud mental consultados
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19 de diciembre de 2009  

1) ¿Cómo llegamos emocionalmente los argentinos a las Fiestas este año?

2) ¿Cuáles son los principales motivos de consulta que están viendo?

3) ¿Qué expectativas para el año próximo expresan hoy los argentinos?

MIGUEL ESPECHE

Coordinador del programa de Salud Mental barrial del Hospital Pirovano

1. El ritmo intenso del final de año, que es producto de que se intenta hacer en noviembre y en diciembre todo lo que ha quedado pendiente del resto del año, algo más exacerbado aun por los paréntesis de la gripe y las elecciones de mitad de año, marca el final de 2009. Las personas llegan con ánimos exhaustos, ansiedad por que "termine el año" como forma de "parar", y no poca expectativa y preocupación acerca de lo que ocurrirá el año que viene, al que se ve como imprevisible. El ánimo tiene una doble dimensión: por un lado, la ansiedad por los avatares sociales, económicos, políticos que se ven en los medios o se sufren a través de los piquetes, los hechos de inseguridad, las dificultades de tránsito y el ajetreo de la vida urbana; por otro lado, hay una dimensión ligada a la vida familiar, de amistad, vecinal, laboral, que suele ser un sostén a la hora de evaluar la calidad de vida.

2. En ésta época del año, no cambia tanto la índole de las consultas sino el marco de cansancio y de ansiedad que genera la llegada del verano y el ritmo intenso de los últimos meses del año, así como la enorme movilización emocional que significa la presión de las Fiestas, con la idea de que "debiera" ser una fiesta familiar de amor y de armonía, algo imposible en la mayoría de los casos.

3. La crispación en el ambiente, los elementos de violencia social que se perciben de varias maneras y la incertidumbre acerca de las leyes de juego en todos los aspectos de la vida social son elementos que oscurecen las mejores expectativas, por lo que en la expresión de deseos está el anhelo de poder sobrevivir a esos problemas, no ya a evitarlos, ya que se considera imposible.

PABLO RESNIK

Director del Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad

1. En nuestro país, los aspectos emocionales suelen tener que ver con cuestiones muy básicas, históricamente insatisfechas, como el trabajo, la subsistencia y la salud. Estas necesidades de urgencia muchas veces no dejan espacio mental o anímico para desear, lograr y disfrutar otros bienes, como el crecimiento intelectual, la creatividad o la búsqueda de satisfacer aspectos vocacionales más relacionados con el placer del espíritu que con las necesidades materiales. Por otra parte, vemos que aquellos que se esfuerzan en proyectos propios, aun contra viento y marea, presentan estados de ánimo más saludables.

2. Los relacionados con las fobias a ciertos medios de transporte necesarios para ir de vacaciones. En particular, la fobia a volar. También por trastornos de pánico: temor de estar lejos de casa y de centros médicos de confianza. Otros motivos son la fobia a los exámenes, la demanda de eventos sociales, que incrementan la ansiedad. Por último, esta época del año propicia mayor tendencia a estados depresivos en personas vulnerables.

3. La proximidad del inicio de un nuevo año calendario parece renovar las esperanzas de que algunas cosas cambien para mejor. La verdad es que un nuevo ciclo anual no traerá, por el sólo motivo del cambio de número, ninguna mejora que no se sustente en acciones dirigidas a ese fin.

MARIA CRISTINA CASTILLO

Docente y Supervisora del Centro Dos

1. Habitualmente, las personas llegan a fin de año con mucha sobreexigencia, a saber: cierres de proyectos, encuentros, fiestas, despedidas a las cuales no siempre se está dispuesto a ir por un deseo genuino, sino por compromiso.

2. No hay una consulta tipificable como de "fin de año". En algunos pacientes, ya en análisis, a veces traen situaciones familiares o laborales producto de las diversas y múltiples reuniones sociales que se sostienen en este tiempo; son los "encuentros y desencuentros".

3. Las expectativas son singulares y hay tantas y variadas como cada sujeto que consulta. Con las expectativas, a modo de evaluación personal y a diferencia de lo que se supone, es mejor no alentarlas en esta época del año, es más, si es así, estaríamos sumando mayores exigencias a un tiempo que de por sí tiene muchos mandatos y carga a los sujetos de pesadumbre, obturándoles la posibilidad de disfrutar con lo que se es y se tiene.

HUGO LITVINOFF

Titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina

1. Con la llegada del fin de año, se cierra un ciclo y uno se encuentra con todo lo hecho y también, inevitablemente, con lo que quedó en el camino o no se pudo realizar. Quien pone el acento en lo hecho llega a estas Fiestas con mayor sensación de satisfacción; quien, en cambio, se queda pensando en todo lo que no logró siente que el año ha pasado muy rápido, que la Navidad se le vino encima y que todavía le queda todo por hacer.

2. Esta es la época de mayor demanda de asistencia. Algo que termina siempre genera angustia y algo que está por comenzar moviliza ansiedad. Por ello intentamos enfrentar este momento rodeados de amigos, familiares y de seres queridos. Nunca como en el fin de año la soledad hiere tanto y las consultas se multiplican vinculadas con la falta de pareja, la falta de comprensión, la incomunicación o cualquiera de los diferentes rostros con que se presenta la soledad.

3. Depende un poco de cómo le haya ido en el año que termina y otro poco de la personalidad de cada uno. Lo nuevo es siempre un desafío que pone en juego la capacidad de respuesta. Tampoco hay que olvidar que vivimos en un mundo en constante cambio y crisis, y las noticias que cada día nos ofrecen los diarios asustan hasta al más optimista. Por eso, la tendencia es tener una actitud prevenida hacia 2010 al vigilar atentamente lo poco o mucho que se ha conseguido. Con todo, hay quienes confían en sus afectos y en su capacidad de trabajo, y eso les permite brindar con una sonrisa no fingida.

SILVIA ALPER

Psicóloga especialista en terapia de pérdidas

1. En principio, sería bueno aclarar que las Fiestas convierten a esta época en el momento más estresante del año. Epoca de balance, frustraciones por lo que no se ha logrado aún o por lo que ya no se va a lograr, esperanzas en relación con los proyectos que continúan o que se inician y replanteos con respecto a nuestros vínculos afectivos. Pero 2009 incluyó en su vocabulario cotidiano una expresión hasta ahora poco usada: «Los porteños estamos crispados», además de nostálgicos, nerviosos y ansiosos, ahora estamos temerosos, agresivos, intolerantes y desanimados. Sería deseable que pudiéramos poner en marcha frente a tanta adversidad los recursos éticos, la creatividad y el coraje que nos permitan repensar nuestra realidad y actuar para poder modificar la situación psicosocial en la que nos encontramos.

2. Dada la situación del país, los principales motivos por los que la gente consulta son trastornos de ansiedad (especialmente estrés y fobias), disfunciones sexuales, depresiones y situaciones de violencia. Además, el organismo se debilita y hay un recrudecimiento de ciertos trastornos, tales como: hipertensión arterial, fatiga muscular, trastornos digestivos, cefaleas hasta llegar a patologías que pueden llegar a ser aun más graves.

3. Desde el punto de vista social, las expectativas están relacionadas con el cambio necesario en seguridad, educación, salud y en pobreza. Desde el punto de vista individual, probablemente, lograr trabajar las dificultades personales en un contexto de mayor contención y credibilidad, pudiendo desarrollarse en las tareas o en las profesiones que cada uno ha elegido en la vida.

ROBERTO SIVAK

Director del Instituto Estres Trauma Buenos Aires

1. Los argentinos, y en particular los porteños, han debido trabajar en situaciones adversas para afrontar una inflación sostenida, que debilita los ingresos, en un clima de cierta crispación y sensación de frustración y decepción. Han visto su cotidianeidad abruptamente interrumpida por arreglos y desarreglos viales, cortes de calles, paros de transportes y hechos de violencia urbana .Esto genera preocupación, ansiedad, irritabilidad, agotamiento, estrés crónico y depresión.

2. Se evidencian cuadros de depresión por agotamiento y trastornos psicosomáticos, como la pérdida del cabello, la irritabilidad, los trastornos de ansiedad y casos de depresión severa frente a los "balances" de fin de año y la soledad, duelos recientes o el reencuentro a veces conflictivo con la familia.

3. Condiciones dignas de trabajo (carga de trabajo razonables y respeto humano y salarial), mayor tiempo para estar con la familia, cierta incertidumbre sobre las perspectivas económicas y preocupación por hechos de inseguridad.

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