
Familias ensambladas: claves para celebrar bien las fiestas
Los ex cónyuges deben acordar qué días estarán con los hijos y no presionarlos
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-¿Y, chicos? ¿Les gusta cómo quedó el arbolito?
-Y... Está bueno, pero mucho más lindo quedó el que hizo mamá...
Para Mónica, que hace dos años se casó con Abel, el papá de los niños que le restaron puntos a su arbolito de Navidad, no es fácil integrar una familia ensamblada, aquella que se forma luego del divorcio o separación de hombres y mujeres con hijos.
"Las fiestas son celebraciones centradas en la familia y causan tensión en casi todos los hogares. En las familias ensambladas se activan recuerdos y sentimientos de otras fiestas, especialmente en los chicos, y son frecuentes sentimientos de pérdida y tristeza. Si los grandes no se ponen de acuerdo, es casi inevitable que los chicos sean tironeados y que existan conflictos de lealtades: que sientan que si están con el papá y su nueva esposa traicionan a la mamá, y viceversa", explica la doctora Dora Davison, psiquiatra especializada en terapia familiar y presidenta de la Fundación Familias Siglo XXI, entidad sin fines de lucro que desde 1995 trabaja en nuestro país la problemática de esta creciente estructura familiar (informes: familiasiglo21@ya hoo.com.ar/http://familiasiglo 21.ciudad.org)
Madrastras y mala prensa
A las madrastras, a quienes en la Fundación Siglo XXI llaman afectuosamente mamastras (desterrando el mito de que son todas malas), suele tocarles un papel complicado, especialmente cuando la familia ensamblada es de reciente formación.
"Al llegar las fiestas, que son celebraciones generalmente organizadas por las mujeres, las mamastras se esfuerzan en que todo salga perfecto y que sus hijastros la pasen bárbaro -advierte Davison-. Sin embargo, deben saber que por buena que esté la fiesta nunca será igual para los chicos que la que pasaban junto al papá y la mamá."
La especialista indica que un aspecto fundamental es que los ex cónyuges planifiquen juntos de qué manera los hijos pasarán estas fechas. "Una recomendación es dividirlas en cuatro -dice la psiquiatra-: Nochebuena, Navidad, Fin de Año y Año Nuevo. Quizá de esa manera los chicos pueden pasarla con distintos integrantes de su familia biológica y también de la familia ensamblada."
En cada familia, agrega Davison, existen costumbres y tradiciones propias, y cuando el ensamble recién comienza (el proceso de integración puede extenderse entre cuatro y siete años) es necesario que marido y mujer sean flexibles y tengan ingenio para ir quedándose con lo más valorado de cada grupo e integrarlo en la nueva familia.
¿Qué pasa si el hombre, divorciado y con hijos, se vuelve a casar con una mujer que todavía no fue mamá? "Será inevitable que si el papá y sus chicos pasan juntos una fiesta surjan recuerdos en común y que la esposa se sienta excluida -comenta la doctora Davison-. Ella misma quizá piense que es una tonta porque siente celos, y el marido se enojará si ve algún gesto especial en su rostro. Hay que aclarar bien las cosas. Es lógico que se sienta excluida, porque de hecho lo está. Esto se resuelve con diálogos abiertos de la pareja, admitiendo que este sentimiento es normal, e intentando integrarla a los relatos."
La especialista aconseja vía libre para las llamadas telefónicas y las visitas del progenitor que no esté presente. Las prohibiciones sólo pueden traer resentimiento y tristeza.
Y también advierte que, en todos los casos, la decisión acerca de dónde pasará cada fiesta la gente menuda es de los adultos, aunque se intente negociar y ponerse de acuerdo con ellos. "Pero si los padres están de acuerdo y se respetan, difícilmente los menores se opongan", asegura Davison.
Construir la diferencia
"Puede que un chico diga que no quiere pasar la Navidad con los abuelastros porque los vio dos veces -dice la psiquiatra-. Y que esto sea verdad. El problema no es de los adultos, que durante el año no propiciaron una relación fluida con esos integrantes de la familia. No se puede pretender que sin contactos periódicos todos sonrían en torno de una mesa porque lo dice el calendario."
A veces, las expectativas de la pareja ensamblada responden más al modo de celebración propio de la familia nuclear tradicional. "Un típico matrimonio estilo Los míos, los tuyos y los nuestros festejaba el Año Nuevo con todos los hijos -recuerda Davison-. Pero un año la ex esposa del padre viajó con sus hijos al exterior y se creó una situación muy penosa. Grandes y chicos sentían que la familia había sido atacada al no poder pasar esa noche juntos. Después, comprendieron que ese dolor era consecuencia del error de haberse olvidado de que eran una familia ensamblada y no biológica."
Lograda la integración, asegura Davison, los ensambles traen beneficios. "Y las fiestas serán con más gente, más chicos jugando, más brindis, más paquetitos y diversión."
Guía para vacaciones felices
La doctora Davison afirma que las vacaciones de las familias ensambladas necesitan de una especial planificación. "Hay que conciliar diferentes gustos y hábitos, y a partir de ahí discriminar qué se puede y qué no -dice la psiquiatra-. Y tener expectativas realistas: no se puede esperar que quince días de descanso resuelvan problemas que hay que resolver durante el año."
El capítulo de las expectativas, en opinión de la experta, es una de las grandes claves de unas buenas vacaciones. "Hay hombres que quizá piensan que su nueva esposa funcionará como una verdadera madre y que sus hijos estarán cuidados y él atendido, y tal vez esa misma esposa piensa que él la protegerá y que dará seguridad y se ocupará de todos; o puede ocurrir que ella o él, sin hijos, tengan expectativas románticas olvidando que también van a veranear con chicos... De parte de los hijos, las expectativas pueden ser que el papá pasará más tiempo con ellos a solas, o que harán las mismas cosas que cuando eran una familia nuclear."
Según Davison, la combinación de todos estos sueños puede ser una bomba de tiempo y las vacaciones resultar un fiasco.
"Aconsejamos que cada uno se dé un tiempo y un espacio propios -afirma la especialista-. La pareja debe planificar momentos a solas: ir a cenar, a caminar. Tiene que tener su lugar porque así los cónyuges se sentirán tomados en cuenta como esposos. Si el papá veranea con sus chicos, es bueno que compartan un tiempo especial, a solas, ir de pesca, andar en bici, ir a caminar... Quizá son chicos que no ven mucho a su papá durante el año y si viven buenos ratos con él de vacaciones pueden sentir que no perdieron del todo a ese papá."
También es aconsejable que la familia ensamblada comparta un momento todos juntos. "Aunque sea un rato, una cena, ir a tomar un helado, compartir un cine -dice la psiquiatra-. Eso es quizá suficiente para que todos se relajen y las relaciones sean más fluidas entre los integrantes de la familia ensamblada."






