Glaucoma: el 50% ignora que sufre la enfermedad

El dato corresponde a la Argentina; es alto el subdiagnóstico
Valeria Shapira
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12 de octubre de 2001  

Si Vincent Van Gogh hubiese vivido en esta época, es probable que las dudas sobre si el genial pintor holandés padeció realmente de glaucoma (como afirman algunos autores) se hubiesen disipado. Los halos de luz que rodean muchas de las imágenes que pintó y la dilatación de una de sus pupilas en sus autorretratos han sido sólo indicios de una enfermedad sobre la que hoy se tienen muchos más elementos de juicio.

Como la insuficiencia cardíaca, el glaucoma -un mal que daña el nervio óptico, provoca pérdida progresiva de la visión y afecta al 2% de la población mundial- es el resultado de una variedad de enfermedades. Aclaración fundamental, dicen los especialistas, para desterrar un viejo mito: el glaucoma no siempre es sinónimo de alta presión ocular, como se creía en otros tiempos, aunque esta entidad se ubique entre los signos predominantes de la enfermedad.

Con pocos datos epidemiológicos, la Argentina presenta, sin embargo, un panorama inquietante: según el doctor Fabián Lerner, director del Curso Universitario de Posgrado en Glaucoma de la Universidad Favaloro, "más del 50% de los pacientes con glaucoma ignora su enfermedad".

Campo visual

El doctor Robert Ritch, profesor de Oftalmología Clínica y jefe del Servicio de Glaucoma de The New York Eye and Ear Infirmary de Estados Unidos, afirma: "Hasta hace diez años, la patología se pensaba como enfermedad únicamente caracterizada por la alta presión ocular y, por lo tanto, su único tratamiento consistía en bajar la presión ocular. Ahora, además de conocer diferentes tipos de glaucoma, hemos ampliado los conocimientos generales sobre el mal y eso nos da la posibilidad de tratarlo mejor".

Más frecuente en las personas añosas, aunque con subtipos que pueden afectar a niños y jóvenes, el glaucoma tiene por signos característicos en su etapa avanzada los puntos ciegos en el campo visual o la pérdida de la visión periférica.

Igual que en el resto de Occidente, en la Argentina el tipo de glaucoma más frecuente es el de ángulo abierto o crónico simple. Dentro de este grupo, es común el asociado a pseudoexfoliación, un fenómeno que bloquea la salida del humor acuoso aumentando la presión ocular.

"Este tipo no da síntomas, no duele, no arde, no pica ni altera las actividades cotidianas en su primer estadio. El problema es que cuando las personas notan una disminución de la visión por causa del glaucoma ya han perdido un gran porcentaje de su campo visual", explica Lerner, que presidió el Simposio Internacional sobre Avances en Glaucoma, realizado recientemente en Buenos Aires, que tuvo a Ritch entre sus principales expositores.

Un mal prevenible

En la mayoría de los casos, el glaucoma ocurre con presiones que superan los valores considerados normales para la salud del nervio óptico, pero en algunos pacientes puede haber daño glaucomatoso en este nervio óptico aún con presión normal. Por eso, dicen los expertos, la visita al oftalmólogo es de vital importancia: "No sólo se debe medir la presión intraocular sino también realizar un examen de fondo de ojo, revisando el nervio óptico", afirman.

Sobre el tratamiento, Ritch explica que "incluye medicamentos, gotas, cirugía láser, otras operaciones o una combinación de estos métodos. Estamos probando, además, en varios institutos de excelencia de los Estados Unidos, el extracto de una planta milenaria, el gynko biloba, por sus propiedades neuroprotectoras y de restablecimiento del flujo sanguíneo en el interior del ojo".

La visión que se pierde por causa del glaucoma no se recupera jamás. En cambio, si la enfermedad se detecta a tiempo, el panorama cambia totalmente: la ceguera ocasionada por esta patología puede prevenirse en el 95% de los casos con un diagnóstico precoz.

Grupos de riesgo

  • Pacientes con antecedentes familiares de glaucoma
  • Adultos mayores de 40 años
  • Miopes
  • Personas con mala circulación periférica y enfermedades cardiovasculares
  • Pacientes con apneas del sueño
  • Hipotensos
  • Diabéticos e hipertensos (riesgo relativo)
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