Glaucoma: la consulta llega muy tarde

En general, los pacientes deciden visitar al oftalmólogo cuando ya perdieron entre el 80 y el 85% de la visión
Fabiola Czubaj
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28 de abril de 2005  

El glaucoma es una enfermedad que ocurre cuando aumenta la presión dentro del ojo por una falla en el drenaje natural del humor acuoso. Esto altera el nervio óptico y daña el campo visual. En general, esta enfermedad no tiene síntomas hasta que la persona pierde alrededor del 85% de la visión. Todo esto preocupa a los oftalmólogos, que advierten acerca de la falta de prevención.

"Lamentablemente, es una enfermedad que tiene poca difusión y en la Argentina la gente no consulta al especialista espontáneamente", comentó el doctor Fabián Lerner, secretario de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Oftalmología y director del curso de posgrado en glaucoma de la Universidad Favaloro.

Aunque puede presentarse a cualquier edad, a partir de los 40 años el riesgo es mayor. Se estima que padece glaucoma entre el 2 y el 3% de la población menor de 80 años y un 15% de los adultos mayores.

Después de la catarata, el glaucoma es la segunda causa más frecuente de ceguera en el mundo y la primera irreversible. "El paciente comienza a perder visión periférica y recién cuando esto llega a la región central, le llama la atención", agregó Lerner, que dirigió el último Simposio Internacional sobre Avances en Glaucoma que se realizó recientemente en Buenos Aires.

Otro factor de riesgo es la historia familiar y es por esto que los especialistas intentan descubrir sus causas genéticas. Es el caso del doctor Tin Aung, oftalmólogo experto en genética molecular del Servicio de Glaucoma del Centro Nacional de Ojos de Singapur, que participó en el simposio internacional.

Con más de 60 trabajos publicados en las revistas científicas más prestigiosas, el doctor Aung halló que las mutaciones en el gen de la miocilina, responsables del 3 al 5% de los glaucomas de ángulo abierto, no inciden en el desarrollo del glaucoma de ángulo cerrado (cuando el iris bloquea el drenaje del humor acuoso), de alta incidencia en Asia.

"Esta enfermedad posee una fuerte base familiar, ya que un tercio de los pacientes tiene glaucoma por causas genéticas -explicó el médico a LA NACION-. Nuestra investigación intentó encontrar los genes involucrados en este glaucoma muy común en Asia y evaluar el funcionamiento de los genes ya descubiertos."

El rompecabezas genético

Luego de seis años de investigación, el equipo identificó dónde se aloja el gen en el genoma. "Estudiamos grandes familias con al menos seis o siete personas con glaucoma y comparamos su patrón genético con los miembros sanos -detalló Aung-. Si alguno de los padres o hermanos de una persona tiene glaucoma, el riesgo de padecerlo es cinco veces superior al de la población general."

En la Argentina, el glaucoma más frecuente es el de ángulo abierto. El gen involucrado más importante descubierto hasta ahora es el de la miocilina, una proteína que al ser sobreproducida por una mutación genética obstruye el drenaje normal del humor acuoso que mantiene la presión intraocular dentro de valores normales (10 a 20 mm Hg).

"Aunque aún no se conoce exactamente cómo produce la enfermedad, sí se sabe que se relaciona con la regulación de la presión en el globo ocular", agregó el investigador de Singapur. Una de las mutaciones fue descubierta en la Argentina en 1998, en un trabajo publicado en la revista The New England Journal of Medicine.

Presión ocular

Un factor de riesgo para desarrollar glaucoma es la presión ocular elevada. Según el doctor Lerner, hay pacientes con presión intraocular elevada que no tienen daños en el nervio óptico ni en el campo visual, y hay quienes pueden tener glaucoma con la presión normal.

"En la Argentina se necesitan campañas para formar conciencia en la población y, en especial, en quienes tienen familiares que han desarrollado glaucoma o que sufren presión ocular alta", dijo a LA NACION el doctor Patricio Schlottman, oftalmólogo experto en el uso de métodos computadorizados de diagnóstico temprano y seguimiento de glaucoma del Moorfields Eye Institute de Londres.

Schlottman, que es argentino, participa allí en la evaluación independiente de los equipos que se comercializan para determinar su efectividad en la detección temprana, donde influyen pequeñas alteraciones del nervio óptico o la retina que suelen escapar al ojo humano especializado y las lupas.

"La mayoría funciona como una cámara con luz de láser, que escanea la retina en la zona del nervio óptico para detectar los cambios que produce el glaucoma -explicó-. En algunos casos, esos aparatos sirven para la detección temprana, lo que nos permitiría anticiparnos muchos años a la enfermedad o, si el paciente ya tiene glaucoma, estimar cuan rápido progresará."

Las pruebas se realizan en pacientes con glaucoma o con riesgo de desarrollarlo. Se espera que el aparato detecte mínimas alteraciones en la cantidad de células perdidas de manera acelerada y anormal.

"Falta apoyo oficial para generar investigación local y conocer qué nos pasa, como se hizo en Asia -sostuvo Schlottman-. Hay muy poca gente que hace investigación en glaucoma en el país."

¿De ángulo abierto o ángulo cerrado?

El doctor Hon Tym Wong, experto en glaucoma de ángulo cerrado del Servicio de Glaucoma del Instituto de Ojos de Singapur, advirtió sobre la alta incidencia de ese cuadro entre los integrantes de la comunidad oriental que habitan en la Argentina, ya que en Asia está presente en más del 50% de los casos. La diferencia entre ambos tipos de glaucoma es que mientras en el de ángulo abierto los canales de salida del humor acuoso están abiertos, pero el drenaje es demasiado lento, en el de ángulo cerrado los canales están bloqueados por el iris.

Para tratarlo, según Wong, a diferencia de lo que se hace en los países occidentales, en Asia se utilizan dos técnicas: la iridoplastia y la iridoctomía, según su severidad.

El glaucoma de ángulo cerrado puede ser agudo o crónico. El primero es muy doloroso (se suele confundir con un fuerte dolor de cabeza) y puede causar ceguera en dos días o una semana. El crónico, en cambio, evoluciona más lentamente y sin dolor. "En el glaucoma agudo, hay que reducir rápidamente la presión intraocular y se usa la iridoctomía", explicó Wong.

En la mayoría de los casos, la cirugía en los glaucomas de ángulo abierto y de ángulo cerrado crónico sólo busca reducir la presión intraocular. "Sin embargo, algunas deben dirigirse más a intentar abrirlo o a evitar que siga cerrándose", dijo.

También señaló que la presencia de catarata incide en el ángulo de drenaje del humor acuoso: al retirarla aumenta su apertura y esto puede mejorar el estado de los pacientes con ángulo cerrado. "Cuando se abre ese ángulo, se está previniendo que básicamente empeore la enfermedad", finalizó.

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