Hospitales: reapareció el golpe de calor

En el Clínicas, los días en que el termómetro supera los 28° tienen que ser internadas una o dos personas
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24 de enero de 2002  

En días sofocantes como el de ayer -a mitad de la tarde la temperatura en la ciudad de Buenos Aires alcanzó los 35° de sensación térmica- no hay que perder de vista la importancia de mantenerse hidratado mediante una buena ingesta de líquidos para así poner bien lejos a un peligroso visitante del verano: el golpe de calor.

"Los días de mucho calor, cuando la temperatura supera los 28°, llegan al hospital al menos uno o dos casos de pacientes deshidratados que deben ser internados", comenta el doctor Carlos Regazzoni (hijo), médico del Departamento de Medicina Interna del Hospital de Clínicas.

La deshidratación, más comúnmente conocida como golpe de calor, afecta especialmente a las personas mayores de 70 años. "Uno de los factores que hacen que las personas mayores se deshidraten más fácilmente es que suelen tener disminuido el sentido de la sed", explica este especialista.

Es por eso que recomienda que realicen una adecuada ingesta de líquidos; esto es, en promedio, dos litros diarios en todo concepto (agua, jugos, gaseosas, té, etcétera).

Signos de alarma

Deshidratarse lleva su tiempo: se estima que una persona mayor tarda entre 10 y 12 horas en caer en este peligroso estado que, de no ser atendido a tiempo, puede llevar a la muerte: la ola de calor que cubrió los Estados Unidos en 1980 se cobró la vida de 1700 personas, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país.

Afortunadamente, existe una serie de síntomas que delatan la cercanía de un golpe de calor y que permiten acudir al médico a tiempo. "El primer dato que debe servir de alarma es la caída de la actividad física o hipoactividad -señala Regazzoni-: la persona no quiere comer, no se levanta de la cama y duerme más de lo habitual."

Los cambios de conducta son otro síntoma cardinal de los golpes de calor. "Las personas pueden empezar a desvariar, a perder la memoria, no reconocen y ven personas u objetos que no existen; esto se llama síndrome confusional agudo y es muy común en los casos de deshidratación."

Por último, los desvanecimientos o mareos, acompañados por una sensación de flojedad muscular (astenia), son otro signo vital para detener a tiempo el golpe de calor. ¿Qué hacer entonces ante la presencia de estos síntomas? "Consultar al médico", responde Regazzoni.

Sentido común

"La mejor forma de protegerse durante los días de mucho calor es usar el sentido común", asegura la Guía Preventiva para el Calor Extremo de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

"En primer lugar hay que evitar hacer actividad física en las horas pico de calor -dice el doctor Regazzoni-; luego, tomar mucho líquido antes de empezar a hacerla (preferentemente bebidas dulces) y mucho líquido después para apagar la sed (en lo posible, acompañando la bebida con algo salado)."

"Los componentes de un buen plan de hidratación son: agua, sales y azúcar", agrega. ¿Alguna buena receta para recomendar? "No hace falta ser muy sofisticado: una buena limonada con un litro de agua, jugo de dos limones y dos cucharadas de azúcar reúne estos tres requisitos."

Con las bebidas gaseosas hay que tener cuidado, porque pueden ser engañosas, al generar una sensación de saciedad cuando aún no se ha aplacado la sed, que es el lenguaje con que el cuerpo nos avisa que está necesitando líquidos.

"Un método muy eficaz para hacerle frente al calor (y evitar la deshidratación) es darse un baño o al menos mojarse las sienes y el cuello y sentarse luego cerca de un ventilador -recomienda Regazzoni-; esto facilita la pérdida de calor corporal."

Quienes deben tener cuidados especiales ante el calor son los hipertensos, los diabéticos y los enfermos renales. Los primeros deben ingerir jugos de frutas en vez de agua y sales, en los segundos las glucemias favorecen la deshidratación y los terceros deben consultar al médico antes de lanzarse a tomar mucho líquido.

Consejos

Cómo hidratarse: tomar dos litros de líquido diarios; si se realiza mucha actividad física es conveniente beber entre 2 y 4 vasos de agua fría cada hora. Ingerir también alimentos salados.

Ambiente fresco: en la calle, preferir la sombra al sol; en casa, mantener el ambiente fresco. Usar ropas livianas y de colores claros.

Actividad física: no realizarla en horas del mediodía. Beber líquido antes y después.

Cuidar a los chicos: no abrigarlos de más: en los días de calor deben estar sólo en pañales o con pantalones cortos. Ofrecerles abundante líquido (preferentemente no azucarados). Bañarlos varias veces al día o refrescarlos con toallas húmedas. Jamás dejarlos solos en el auto.

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