Inauguran en febrero el primer centro de trasplante de intestino

Hay por lo menos 40 pacientes en espera
Hay por lo menos 40 pacientes en espera
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30 de septiembre de 2005  

A partir de febrero próximo la Fundación Favaloro tendrá el primer programa de trasplante de intestino de la Argentina. Actualmente, la ausencia en el país de un centro que lleve adelante esta compleja intervención obliga a los pacientes a buscar ser operados en el exterior. Y muy pocos pueden hacerlo: en los Estados Unidos, el trasplante de intestino cuesta unos 500.000 dólares.

“En los últimos diez años los resultados de esta intervención han mejorado notablemente: hoy, la sobrevida a los 20 meses del trasplante es del 93 por ciento”, dijo a LA NACION el doctor Gabriel Gondolesi, en comunicación telefónica desde su despacho de director del Programa de Trasplante de Intestino del Hospital Mount Sinai, en Nueva York.

Gondolesi, cirujano argentino de 36 años, experto en trasplantes, ha sido convocado por la Fundación Favaloro para dirigir su nuevo programa, que, aun antes de empezar, ya cuenta con aproximadamente 40 pacientes en lista de espera.

“Hoy en la Argentina quedarse sin intestino es casi quedarse sin opciones de vida, ya que la nutrición parenteral [por vena] a la que deben recurrir estos pacientes es costosísima”, comentó el doctor Luis Podestá, director de la Unidad de Hígado de la Fundación Favaloro. La alimentación parenteral de estos pacientes puede llegar a costar hasta 100.000 pesos al año.

La puesta en funcionamiento del programa de trasplante de intestino tratará de dar respuesta a esta demanda actualmente huérfana. Se estima que el trasplante costará cinco veces menos que en los Estados Unidos. Además, según agregó Gondolesi, "esto es posible gracias al apoyo de distintos entes del gobierno y al apoyo que recibimos de IOMA [Instituto Médico Asistencial de la Provincia de Buenos Aires]".

"Si estoy dejando mi puesto en el Mount Sinai es porque iré a una institución que me avala y en la que me formé, porque tenemos el apoyo de las obras sociales para llevar adelante los trasplantes y porque hay pacientes que me necesitan -agregó Gondolesi-. El año pasado recibí 12 derivaciones de pacientes de América latina; sólo uno llegó al trasplante."

Alta complejidad

El trasplante de intestino es una intervención sumamente compleja. Da cuenta de ello que una de las últimas que realizó Gondolesi demandó 27 horas. "El intestino es un órgano muy inmunogénico; en ese sentido es más parecido a la médula ósea que al riñón o al hígado", explicó Gondolesi.

Pero a la vez, continuó el especialista, "el intestino no es un órgano estéril, sino que posee una carga bacteriana muy alta que puede pasar al paciente trasplantado. Por eso, durante años las infecciones y el rechazo hicieron que el trasplante fuera poco exitoso".

La aparición de drogas inmunosupresoras más potentes permitieron mejorar las probabilidades de éxito. "Otro cambio fue el dejar de esperar que la nutrición parenteral dañara el hígado antes de indicar el trasplante, lo que implicaba la necesidad de un trasplante doble [intestino e hígado]", que implica mayores riesgos.

La extrema complejidad de la intervención y del cuidado postrasplante del paciente hace que sean pocos los centros en el mundo que practican este trasplante con asiduidad. Hasta la fecha, hay sólo 1100 trasplantes de intestino realizados en todo el mundo; en la Argentina se realizó sólo uno, pero con resultados negativos (a la semana se produjo el rechazo del trasplante).

Las afecciones que pueden llevar a que una persona necesite un nuevo intestino son muchas y muy diversas. "Hay muchos trastornos anatómicos congénitos, tumores, problemas vasculares y resecciones del intestino a raíz de problemas inflamatorios que pueden hacer que el paciente requiera un trasplante", enumeró el doctor Podestá.

"El problema es que mantener a estos pacientes con nutrición parenteral por mucho tiempo es muy difícil -agregó el especialista-. Las infecciones son muy frecuentes; el lugar de inserción de los catéteres [que introducen la alimentación parenteral] debe ser rotado y a veces ya no quedan venas en donde colocarlos. Y ni hablar de que la mayoría no tiene acceso a la nutrición parenteral por una cuestión de costos."

Concluyó el doctor Gondolesi: "[Hoy] el trasplante de intestino es la indicación para estos pacientes en los que hay una doble falla: hay una insuficiencia intestinal, pero a la vez ha fracasado la nutrición por vía parenteral".

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